Allá por el siglo X reinaba en el cairo un extraño Califa de nombre Al Akim, durante el día atendía sus obligaciones de palacio pero al llegar la noche se disfrazaba de Fellah y montado en una mula se paseaba por las calles de la ciudad para escuchar a su pueblo y así saber que hablaban.
Era un amante de la Astrología y de la Alquimia, dos ciencias que le apasionaban y que practicaba en un laboratorio que tenia oculto. Al Akim favoreció la creación de bibliotecas y la floración de Madrazas en la capital de su reino.
El Califa se pasaba horas y horas leyendo viejos manuscritos que se habían conservado a lo largo de los años.
Su fe religiosa era de un Islam muy singular ya que en se notaban las corrientes de influencia de la India, Persia y de la antigua tierra de los faraones. No aceptaba el fanatismo religioso y este fue el motivo que esgrimió cuando ordenó arrasar y destruir el santo sepulcro de Jerusalén.
Cuentan los escritos que una noche abandonó su palacio y subió a la colina de Mokatan, desde la cual se divisa el cairo. Nadie supo nada mas de él. Sus discípulos aseguran que ascendió al cielo en su mula favorita y que regresará al final de los tiempos.
Sus discípulos recogieron sus palabras y enseñanzas en un libro sagrado llamado: El Kitab El Ekhmet o libro de la sabiduría.
Ya en el siglo XI sus principales seguidores eran los feroces Drusos, que según Rene Lachaud, habitaban las altas montañas del Líbano. Según Lachaud; Los Drusos han sobrevivido a todas las adversidades y están organizados en dos grupos claramente diferenciados:
- Los Jakils ( o guerreros)
- Los Akils ( o Sabios)
Creen en la reencarnación y su misticismo es una síntesis entre el Cristianismo, el Judaísmo, el Islam Chiíta y el culto semita de un betilo negro que estaría oculto cerca del antiguo Balbek.
Según Lachaud; Jamás se a conseguido nada en Oriente sin la intervención de los Drusos y durante la época de las cruzadas mantuvieron constantes relaciones con los assassins y los Caballeros de la Orden del Temple.
Es sabido que se relacionaban según las circunstancias ora con los cristianos ora con los musulmanes, es por ello que se dice que algunos Caballeros de la Orden del temple encontraron refugio entre ellos en la caída de la ciudad de San Juan de Acre.