Queridos Hermanos en Cristo, tras meditar sobre las
declaraciones de Su Santidad Benedicto XVI y ser testigo
del revuelo que ellas han generado, quiero hacer constar
que considero que aquellos que le critican, han oído pero
no escuchado lo que dijo el Papa y además han sacado una
frase de contexto.
Hemos de recordar que el mismo Joseph Ratzinger, antes de
ser Papa, expresó en diversos textos de su abundante
producción teológica el deseo de unas relaciones cordiales
desde el reconocimiento y cariño al Islam.
Ahora algunos que no niegan la razón al Papa le acusan de
imprudencia y de que no debería haber dicho la famosa
frase. Hermanos, no es quien dice la verdad quien debe
callar, sino quien no la acepta el que debe cambiar pues,
tras la lectura íntegra del texto del Papa, no hallo nada
en él ofensivo contra el Islam. Su Santidad se limitó a
leer una cita del docto emperador Bizantino Manuel II
Paleólogo que, en el año 1391, mientras conversaba con un
sabio persa sobre la yihad (guerra santa) le dijo:
“Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo y
encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su
directiva de difundir por medio de espada la fe que él
predicaba” y le dijo a continuación: “Dios no goza
con la sangre... quien quiere llevar a otra persona a la
fe, necesita la capacidad de hablar bien y de razonar
correctamente y no recurrir a la violencia ni a las
amenazas...” Es decir S.S. solo citó textualmente algo
que dijo un intelectual en la edad media y lógicamente
mencionarlas no supone un acuerdo en todos sus términos.
Pues aquí se dicen cosas ciertas y cosas que no, pero
quien las dice es el emperador Bizantino Manuel II, pues
el Papa lo que quiere dar a entender es que no actuar
según la razón es contrario a la naturaleza de Dios, es
decir: que contra la violencia, lo que se debe buscar es
el diálogo de las culturas. Hermanos, lo que manifestó Su
Santidad Benedicto XVI no es el problema; es la solución.
Santo Padre Benedicto XVI, ¡GRACIAS!
Fr.+ J.M. Nicolau
Maestre de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de
Jerusalén
ORDEN DEL TEMPLE
Non nobis, Domine, non nobis, sed nomini
tuo da gloriam