Crónica de la festividad de San Bernardo en el monasterio del Secar de la Real
Durante los días 19 y 20 de agosto de 2006, como cada año por estas fechas, se dio lugar en el monasterio de Santa María de la Real y San Bernardo una de las festividades más populares que se celebran en el interior de su iglesia.
Con la devoción hacia la imagen de San Bernardo (Bernard de Clairvaux, el hombre más importante del siglo XII, fue declarado Santo en 1.173 por el Papa Alejandro III. Posteriormente, fue declarado Doctor de la Iglesia), la costumbre de dar unos ramilletes de albahaca no tiene más antecedentes ni otro sentido que el que le dieron a principios del siglo pasado quienes introdujeron esta costumbre: satisfacer a quienes deseaban llevarse unos brotes de esta aromática planta. De esta manera, ofreciéndoselo espontáneamente, los visitantes ya no tenían que cogerlas como recuerdo de las macetas que adornaban y perfumaban la capilla de San Bernardo.
Como es tradición desde el año 2002, los caballeros templarios de la Fraternidad de la SMOTH-GPIT, invitados por el Prior de la Real, Padre Antonio Vallespir, custodiaron a su patrón San Bernardo, haciendo que las personas que se acercaban a su imagen durante la celebración, lo hicieran de manera ordenada y segura, evitando aglomeraciones que pudieran deslucir una jornada tan importante para sus devotos.
Gracias a la estimable colaboración de los Hermanos Sor+ Silvia Crespí, Fr.+ José Miguel Nicolau González, Fr.+ Emilio Nicolau González, Fr.+ Juan Manuel Ruiz Fernández, Fr.+ Juan Francisco Gelbert Mohamed, Fr.+ Guillermo-Jervideo Martín López y Fr.+ Ramón Villar Reyes, no hubo incidentes a lamentar en el interior del recinto sagrado.
No sucedió lo mismo en su entrada, cuando un grupo de v ecinos de La Real junto a otros manifestantes, entre los que se encontraban el grupo independentista Maulets, intentaron agredir a los concejales de Cort y a los romeros que les acompañaban cuando llegaron al cruce de la entrada al monasterio de La Real. Entre abucheos y gritos de desaprobación por el plan urbanístico aprobado por el ayuntamiento y que afecta a los terrenos cercanos al lugar santo, grupos descontrolados y ajenos a estas fiestas tradicionales intentaron empañar un día tan emotivo para los habitantes de la zona.
A pesar de estos alborotos mencionados anteriormente, las jornadas transcurrieron con total normalidad, con un balance aproximado de unas 50.000 personas que acudieron a venerar a San Bernardo durante ese fin de semana.
Es de señalar, como sucedió el domingo 20 de agosto, el poder ver a la iglesia de Santa María completamente abarrotada de gentes provenientes de distintos puntos, durante la misa que se inició bien entrada la tarde y que puso fin a esta celebración con la majestuosa actuación de los ‘castellers' (cast. Castilleros) que levantaron un castillo humano de cuatro pisos de altura, mientras dedicaban sus esfuerzos a la imagen de San Bernardo.
Sin duda, esta festividad se ha convertido en la más emotiva para los caballeros templarios mallorquines y esperamos que en los años venideros Nuestra Amada Hermandad tenga un papel más trascendente en esta bellísima romería.