A las 12,40 horas del jueves 11 de mayo del año 2006 de Nuestro Salvador bajo una mañana primaveral de agradable temperatura, aterrizó sin demora (cosa extraña por estas fechas) en el aeropuerto de El Prat nuestro querido Hermano, el Padre Apolinar Bangayimbaga.
Recibímosle con júbilo, bajo humilde representación, la encomienda catalana formada por los hermanos Fr.++Jorge Bassols, Fr.+Josep Serra y Fr.+ Ramón Villar.
Para nuestra querida Encomienda, la visita de este sacerdote diocesano, nacido en Burundi en el año 1959 pero que vino a España en el año 1981 de la mano del Obispo de La Rioja, donde cursó sus estudios de seminarista y que en la actualidad está destinado en la Parroquia de San Lesmes en Alcobendas (Madrid) nos llenó enormemente de gracia. Tanto fue así que nos transmitió no tan sólo su afecto, sino también la gratitud de una excelente persona y la bendición del Altísimo.
Tras el cordial recibimiento a la salida del aeropuerto de la Terminal B por parte del Padre Apolinar y habiendo mantenido palabras de gratitud entre abrazos fraternales, nos dirigirnos hacia el Seminario Salesiano de Martí Codolar, lugar tranquilo que invita al descanso y a la meditación entre sus enormes jardines que rodean al majestuoso edificio que años atrás había sido una granja (cat. Masía). Desde el siglo XV pasaron por dicha finca campesinos (cat. Payeses ), monjes jerónimos y comerciantes. Estos últimos lo embellecieron para convertirla en residencia veraniega de nobles y personas pudientes. No fue hasta el 3 de mayo de 1886, en que el fundador de los Salesianos, el sacerdote piamontés San Juan Bosco gracias al trabajo y estancia en el lugar, influyera en la idea que tras la Guerra Civil Española (1936-1939), sus dueños, la familia Martí Codolar la ofrecieran a la Congregación Salesiana.
Instantánea del recibimiento de la Encomienda catalana en El Prat
El Padre Apolinar, no hubiera encontrado mejor hospedería en toda Barcelona. Los organizadores del XXII Congreso Mundial de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas acertaron en su elección como lugar de descanso mientras durase el importante evento.
Seminario Salesiano Martí Codolar
Pasaba media hora larga de la una del mediodía y con cierta prisa debido a la tupida agenda del Padre, tras haber dejado el escaso equipaje que portaba para la ocasión en su habitación de la hospedería del Seminario , nos acercamos a comer a un restaurante muy cercano al lugar de descanso, donde el Padre Apolinar debía reponer fuerzas de tan largo viaje (ocho horas de vuelo) si quería estar en condiciones para hacer frente a cuatro horas de coloquios y debates que comenzarían a las cuatro de la tarde y que concluirían a las ocho de la misma en el Palau de Congressos de Barcelona, situado cerca de la Plaza de España, concretamente en el interior de "La Feria de Muestras" barcelonesa.
Al llegar al restaurante, nos llamó poderosamente la atención su decoración. Con escasa luz y rodeados de árboles y arbustos bajo una bonita carpa cuyo techo estaba formado por cañas, nos dispusimos a disfrutar, esta vez más tranquilos y relajados de la presencia de tan grata visita.
Como era de esperar, aunque no queríamos agobiar en exceso al Padre Apolinar con demasiadas preguntas, algunas se dejaron oír durante la sobremesa, así como también alguna que otra confidencia por parte del sacerdote digna de reseñar.
Todos los allí presentes, nos alegramos cuando el Padre Apolinar nos apuntó que en junio del presente año asumiría el cargo de Rector de la Universidad de Ngozi (se pronuncia Gossi, arrastrando la ese) población de unos veinte mil habitantes con una diócesis de casi un millón de fieles de Burundi.
Como uno de sus principales retos le gustaría que la universidad con dos mil alumnos matriculados en ella, pudiese gozar en un futuro inmediato de más ordenadores de los que en la actualidad dispone; ya que éstos escasean y no son suficientes para cubrir la fuerte demanda.
Otro de los problemas añadidos con los que la universidad cuenta, es la falta de infraestructuras en la red eléctrica que de manera reiterativa corta el suministro de energía y no puede abastecer como debería al complejo estudiantil. Una posibilidad según el futuro rector, sería el poder colocar placas solares, como en estos momentos ya tienen algunas universidades más aventajadas, aprovechando las amplias horas de sol de las que disfruta ese país tropical, optimizando este recurso natural extendido por todo el continente africano, transformándolo en energía eléctrica para el disfrute de toda la universidad.
Un buen momento para recuperar fuerzas y compartir ideas
Como era lógico, le preguntamos al Padre por la situación social y política que está atravesando su país y si de alguna manera Nuestra Amada Orden podría contribuir a un mejor desarrollo de la vida cotidiana en Burundi.
Con una cierta preocupación, nos explicó que motivado por las dferencias etnicas entre los hutus que representan el 85% de la población, frente al 15% de tutsis que tienen el control político y económico del país y que se viene prolongando en el tiempo durante más de cinco siglos. Este factor juntamente con la escasez de recursos naturales propios, hacen que sus seis millones y medios de habitantes dependan mayoritariamente de la ayuda externa. Y fue entonces cuando le cambió la expresión de su cara al recordar a los voluntarios que actúan con ayuda humanitaria en Burundi expresando su profundo agradecimiento por la ayuda prestada por estos héroes anónimos.
Al concluir el ágape, el Comendador apuntó la posibilidad de proponer al Prior y su Legado la asistencia el día 17 de Junio próximo al Primer Encuentro de Fraternidad Templaria con África, que tendría lugar en Roda de Ter, (Barcelona) con la presencia del Padre (aún sin confirmar) quien ya se ha comprometido a celebrar una misa en la ermita de Santa Magdalena, del siglo XIV, con la asistencia de los Hermanos Templarios de la Encomienda, vestidos de Gran Gala, así como de invitar a los demás Hermanos de otras Encomiendas que deseen asistir, propuesta que fue celebrada por todos los presentes.
Eran cerca de las cuatro de la tarde y el Padre debía asistir a los actos de la apertura del Congreso, así que sin más dilaciones nos dirigimos hasta el Palacio de Congresos de Barcelona situado muy cerca de la Plaza de España. Con un retardo de unos diez minutos llegamos al Congreso. Nos despedimos hasta el sábado por la mañana porque debido a las diferentes obligaciones tanto del Padre Apolinar como de los Hermanos de la Encomienda, no podíamos compartir muchas más horas juntos.
Sin dudarlo, aquella jornada que pudimos compartir con el Padre Apolinar nos había parecido a todos los Hermanos muy provechosa y digna de recordar.
Vista de la entrada del Palau de Congressos de Barcelona
Cartel situado en la fachada del Palau de Congressos de Montjuïc
El sábado 13 de mayo, el Padre Apolinar y el Hermano Fr.+Ramón habían quedado para visitar el casco antiguo de Barcelona.
Eran aproximadamente las 12:00 horas cuando se dispusieron a partir del Palau de Congressos, lugar que sirvió de encuentro para ambos y donde minutos antes el sacerdote estaba reunido ultimando algunos contactos con otros médicos.
No había mucho tiempo para poder hacer turismo; debido a las obligaciones tanto del Padre Apolinar como del resto de Hermanos de la Encomienda, se decidió aprovechar el mediodía para ver la Catedral de Barcelona. Lugar de peregrinaje obligado para turistas y gentes que deseen admirar tan magna obra, donde la influencia templaria también acaba por acompañar a los visitantes en ese viaje momentáneo hacia las raíces de un pasado que aún perdura en el tiempo.
Las obras de la actual catedral gótica, se iniciaron el 1 de mayo de 1298, durante el pontificado del obispo Bernat Pelegrí y el reinado de Jaime II. Las obras de la fachada quedaron inacabadas hasta finales del siglo pasado.
Mientras paseábamos por el interior de la Catedral, rodeamos el contorno interior de la misma, jalonado de capillas entre contrafuertes que primitivamente pertenecían a los antiguos gremios de la ciudad dedicados a sus patronos. Seguidamente comprobamos el Coro situado en el centro de la nave y su trascoro, debidamente trabajado artísticamente para luego continuar hasta llegar a la capilla central donde se encuentra alzado el Cristo de Lepanto que durante la batalla contra los turcos en el 1571, según un relato piadoso; una bala de cañón llevaba dirección de impactar sobre él, pero la figura se ladeó ligeramente esquivando el proyectil.
Contentos por la visita a la Catedral, nos dispusimos a tomar un refrigerio, comentando que este tipo de iniciativas debían realizarse más a menudo; ya que sirven para acercar a las personas, mientras se comparten sensaciones que difícilmente pueden olvidarse.
Tras salir de la cafetería situada en la Vía Laietana, nos dirigimos hacia el vehículo situado en las proximidades de la Catedral. Eran aproximadamente las 13:30 horas y el Padre debía estar de nuevo en el congreso antes de las 14:00 horas, eso claro está, si deseaba compartir mesa con el resto de personas que también se dieron cita para asistir a aquellas jornadas.
A la nueva llegada al Palacio de Congresos de Barcelona, nos despidos fraternalmente, emplazándonos de nuevo en vernos muy pronto. Pero esta vez no sería en Barcelona sino en Palma de Mallorca, donde Nuestra Amada Orden, con ayuda del Altísimo, nombrará a nuevas Damas y Caballeros Templarios.
En la imagen superior podemos observar al Padre Apolinar contemplando desde las escalerillas de la capilla central, la magnitud de la Catedral de Barcelona. En la parte central, ligeramente por encima de su cabeza podemos ver el Cristo de Lepanto. A la izquierda de la imagen se aprecian detalles de las Cruces que decoran el Templo.
Al lado observamos las dos torres venecianas de la Plaza de España que dan la bienvenida al recinto ferial de Montjuïc, donde se encuentra ubicado el Palau de Congressos de Barcelona.