El día 15 de mayo se celebró en Palma de Mallorca la Primera Investidura del año del Señor 2004 del Gran Priorato Internacional Templario de la Supremus Militaris Ordo Templi Hierosolymitani. La Segunda Investidura del 2004 tendrá lugar en el mes de septiembre.
Ya desde el día 14, y desde diversos lugares de España, fueron llegando los hermanos al Hotel Gala de la capital mallorquina.
El sábado día 15 amaneció con nubes y claros, llegando en algún momento de la mañana a cubrirse totalmente el cielo. En algunos momentos llovió, lo cual siempre es apreciado en la Isla debido a su seca climatología; por la tarde, sin embargo, lució un sol radiante que pareciera desear ser testigo de la ceremonia. Sobre las 15 horas, los Hermanos residentes en Palma recogieron en el hotel a los llegados de la Península, trasladándonos en sus vehículos particulares. Cabe destacar la fraternal atención y hospitalidad que en todo momento nos fue brindada por los hermanos mallorquines.
Fuimos llevados al monasterio de Santa María la Real y San Bernardo. Este monasterio fue el primer edificio que mandó construir el rey Jaime I “el Conquistador” al pisar tierras mallorquinas. Se trata de un bello lugar para el retiro y la meditación, donde en su día estuvo recluido unos años el beato Ramón Llull, encontrando en la paz de este lugar la inspiración para escribir muchas de sus obras.
Actualmente el monasterio está a cargo de los misioneros del Sagrado Corazón, quienes llevan a cabo una meritoria labor de ayuda a los inmigrantes más desfavorecidos.
Una vez reunidos todos los hermanos que íbamos a ser investidos, pasamos a una sala donde, bajo una atmósfera muy especial, permanecimos un rato en meditación silenciosa y reflexión sobre la importancia del paso que íbamos a dar: ingresar de forma definitiva en la Casa Sagrada del Temple.
Uno a uno fuimos siendo llamados a pasar a la sala capitular, donde tuvo lugar la ceremonia privada de iniciación. Esta sala está presidida por una imagen del abad del Cister san Bernardo de Claraval, el santo patrón del Temple.
En esta ceremonia fueron investidos como sargentos y caballeros un total de 22 nuevos hermanos y hermanas de la Orden, siendo nombrados entre ellos cuatro preceptores y dos
comendadores, instaurándose preceptorías en las provincias de Salamanca, Palencia, Navarra y Barcelona, así como encomiendas en la provincia de Valencia y en la isla de Menorca.
Finalizada la ceremonia privada dio comienzo el desfile y jura de bandera en el patio del claustro, un bellísimo lugar cargado de simbolismo. Allí, estando todos los hermanos en formación, se pasó a efectuar la revista a la tropa por parte del Prior, Fr+ José Miguel Nicolau, y el Senescal, Fr+ Miguel Castilla, para acto seguido desfilar en columna de a uno hasta el lugar donde se encontraba nuestro glorioso e invicto Besante, el cual besamos cada uno de los hermanos, volviendo acto seguido al mismo lugar que ocupábamos en la formación, la cual no fue rota hasta escuchar de parte del Senescal la voz de "¡rompan filas!" Antes de llevar a cabo la orden, la divisa del Temple se alzó al unísono de todas las gargantas: ¡Non nobis!
Seguidamente pasamos a la iglesia, donde tuvo lugar la Santa Misa celebrada por el Capellán de la Orden, quien dio lectura al Evangelio según San Juan, libro del Nuevo Testamento que tan profundo significado tiene para todos los templarios… También pronunció una emotiva Homilía que nos invitaba a reflexionar sobre el Amor de Dios, invitándonos a vivir este amor en cada uno de nosotros y a proyectarlo hacia nuestros hermanos. Una vez finalizada la Eucaristía, fuimos trasladados al restaurante donde celebramos nuestra cena de gala, siendo entregados en el transcurso de la misma los títulos que acreditan a los hermanos como miembros de la Orden del Temple. Durante la cena fueron pronunciados varios brindis, destacándose entre ellos uno por la memoria de nuestros 22.000 hermanos caídos en combate en Tierra Santa y otro en la memoria de un mártir: nuestro querido Maestre Fr+ Jacques de Molay, quemado vivo e injustamente en París en 1314.
Al día siguiente estaba prevista una excursión a los enclaves históricos de la Orden en la isla de Mallorca, excursión a la que se apuntaron algunos de los hermanos, mientras que otros prefirieron quedarse y conocer mejor el centro histórico de la ciudad de Palma, antigua Ciutat de Mallorca, de la que caben destacar su maravillosa Catedral, una joya del gótico tardío catalán; el castillo de Bellver, de planta circular; y la iglesia del Temple, de estilo gótico primitivo, que es la más antigua de Palma de Mallorca.
Para terminar, deseo agradecer a todos los hermanos de Mallorca su labor y su esfuerzo, sin los cuales no habría sido posible celebrar esta Investidura.