Amadísimos hermanos, hoy es un día grande, grande para la SMOTH-GPIT, pero también es un día grande y señalado para el que escribe, por fin ese sueño, esa ilusión de poder llamarse lo que uno realmente siente que
es, se ha cumplido, investirme Caballero Templario.
Hermanos en un día gris en el cielo, pero lleno de ilusiones y esperanza en el corazón de todos los postulantes somos investidos X postulantes, para dar testimonio de nuestro Señor, para defender la memoria y la honra de nuestra amada Hermandad, y, en definitiva para proteger como en su día hicieron nuestros hermanos mayores, a toda la Cristiandad, nuestra amada Santa Iglesia Católica, que tanto se está atacando en estos días, y la verdad.
Alcobendas nos da la bienvenida a toda la
Hermandad, este pueblo madrileño que tanto se caracteriza por su hospitalidad,
nos acoge para sumar monjes-soldados al ejército de Cristo, damos las gracias a
este precioso pueblo, por facilitar que se cumpla un sueño, a la vez que una
necesidad de Cristo.
Conforme se acercaba el momento, más silencio, más recogimiento, más nerviosismo, y es que el compromiso es firme, fuerte e importante. Todos asumimos el compromiso de luchar por defender la honradez de nuestros hermanos, de luchar por la inocencia del Temple, de luchar por devolver a la hermandad donde le corresponde, al amparo de la Santa Iglesia Católica.
La ceremonia de investidura fue preciosa, la Santa Misa, el sermón del sacerdote, acogiéndonos en su regazo, y la compañía de nuestro Señor, esa recién estrenada amistad personalísima que tenemos el privilegio de ostentar .
El Espaldarazo, es el acto de Caballero por excelencia, es la confirmación de un comportamiento de honor, fuerza, justicia, templanza, prudencia y amor, hacia los demás, por encima de nosotros mismos, es el nombramiento oficial a un deseo, a un trabajo diario, gracias SMOTH-GPIT.
Después de el acto público, viene la comida de hermandad, donde se reparten los títulos que nos concede la hermandad, como Caballeros, Damas, Sargentos, Escuderos, y los consiguientes cargos, yo tuve el honor de que me lo entregara el Prior +J.M. Nicolau
Y después de todo acto lleno de emociones y sentimientos exteriorizados, toca la despedida, despedida llena de buenas intenciones, despedida llena de ilusiones, y con ella una nueva vida, un nuevo camino comprometido con nuestro Señor, con la Iglesia Católica y con el mundo.
Esperando que el Señor nos lleve de la mano en nuestro peregrinar en este mundo, oramos para que no nos olvidemos de implorar su auxilio en cada momento, pues si
Él nada somos, y nada valemos.
Señor ayúdanos a caminar, y cuando caigamos, ayúdanos a levantar, pues somos simples pecadores necesitados de tu misericordia, y sin tu fuerza cuan grande es nuestra debilidad.