Día
29 de septiembre del 2001. Cuatro camaradas de las Islas Baleares se encuentran
en el aeropuerto de Son San Juan (Palma de Mallorca). Un viaje en pos de un ideario común, el inicio
de un vínculo fraternal... Posteriormente
se les unirá un quinto elemento y tras la simbólica ceremonia
de iniciación cristiana empieza lo que promete ser el retorno
del nuevo Temple a Mallorca.
En Oropesa (Toledo) se forma un lazo de hermandad. Los cinco
neófitos han renacido en la "Casa"
y vuelven con renovada fuerza para tomar posesión
de su sagrada misión en el antiguo "Regnum Maioricarum".
Muchos son los planes que se trazan en el viaje de vuelta,
a corto, medio y largo plazo. Las tareas se van acumulando
y pronto se ve la necesidad de ordenarlas según
su prioridad.
Ya en Mallorca, el primer paso es contactar con el resto
de los componentes del futuro equipo y repartir los
trabajos. Cinco son los campos que hay que cubrir:
a) Localizar,
fotografiar y catalogar los enclaves templarios en Mallorca.
Gracias a que se ha reducido el número de enclaves
a los públicos, solamente nos ha llevado nueve
meses el terminarlo.
b) Formar una asociación legalmente constituida
para encauzar los trabajos, así como las posibles
actividades paralelas o relacionadas con la Orden. El
15 de enero de 2002, se da de alta con el número
4440, de la sección 1ª, en el "Registro
de Asociaciones de la Comunidad Autónoma de las
Islas Baleares", la "Asociación para
la defensa y protección de la cultura y tradición
del reino privativo de Mallorca en las Islas Baleares-
Patrocinium Studium Regnum Maioricarum", al amparo
de la siguiente legislación:
-Artículo 22 de la Constitución Española
y el artículo 12.6 del Estatuto de Autonomía
de las Islas Baleares.
-La Ley 191/64 de 24 de diciembre, de asociaciones (BOE
28.12.64) y disposiciones complementarias.
-El Real Decreto 120/1995, de 27 de enero, sobre el
traspaso de funciones y servicios de la Administración
del Estado a la Comunidad Autónoma en materia
de asociaciones (BOE 21.02.95).
-El Decreto 24/1995 de febrero de distribución
de competencias en materia de asociaciones (BOCAIB 16.03.95),
modificado por Decreto 147/1996 de 12 de julio (BOCAIB
23.07.96).
-La Ley 30/1992 del 26 de noviembre del Régimen
Jurídico de las Administraciones Públicas
y del Procedimiento Administrativo Común (BOE
27.11.92).
c) Localizar a simpatizantes, estudiantes e investigadores
relacionados con la Orden en las Islas Baleares.
d) Crear una página en Internet para publicar todos los
trabajos y poder abrir un portal de comunicación
al exterior.
El 21 de enero de 2002 se da de alta la primera página en Internet, en un servidor gratuito, con la que se pretende dar los primeros pasos
en el mundo de la comunicación virtual... En un mes la página
recibe más de cien visitas, lo cual se puede
calificar de éxito si tenemos en cuenta que solamente
es un esbozo de la que definitivamente saldrá
bajo dominio propio en http://www.templebalear.org
e) Localizar
y catalogar cualquier dato de interés en relación
con la Orden del Temple. Archivos, manuscritos y copias
originales, están abriendo nuevos campos de estudio.
No todo
ha sido un campo de rosas en nuestra, de momento, corta
singladura. Dos sucesos vinieron a enturbiar nuestras
pacíficas investigaciones:
-Por un lado la renuncia de uno de los miembros del
equipo inicial...
-Por otro lado, los problemas internos de la OSMTH que nos sumieron en una crisis de identidad,
llegando a peligrar la unidad del grupo.
Por fin,
el día 11 de mayo de 2002 se abrirá una
nueva etapa en la historia templaria de las Islas Baleares.
Después de unas semanas de
tormenta, tanto climatológicas como emocionales,
el viernes amaneció esplendoroso. El Sol lucía demostrándonos
que el Astro Rey está con nosotros.
Ya habían llegado la casi totalidad de nuestros invitados
y, como buenos anfitriones, nos dedicamos a agasajarlos
con todo lo que demandaban.
Tuvimos nuestra primera
cena de hermandad. Este primer contacto, fundamental
para las presentaciones, nos permitió romper el hielo
con los presentes, así como organizar los actos
previstos y poder responder a todas las dudas sobre
estos.
Las visitas y entrevistas se realizan como estaba planeado,
todo estaba saliendo según lo previsto, pero nuestra
mente no está allí. Los nervios eran visibles,
todos deseábamos que llegara el maravilloso momento
por el cual habíamos luchado desde hacía meses. Por fin
llegará la culminación de nuestros esfuerzos,
el reconocimiento de nuestra labor por parte de quien
admiramos y queremos.
El día había llegado. Inconscientemente todos velamos armas durante toda la noche. El cansancio y la tensión
acumulada se delataba en nuestros rostros, incluso nuestros
estómagos nos están jugando malas pasadas,
pero nuestra ilusión nos sobrepasaba y acudimos
puntualmente a nuestra última cita preparativa...
Es curioso lo que el destino nos deparaba... Apenas dos
horas antes de nuestro acto, los operarios del Ayuntamiento
terminaban de asfaltar las calles por las que teníamos
que pasar, todo estaba listo. La lluvia hizo su aparición
antes de la investidura. Era el fin de una etapa de nuestra
vida.
Otra vez la climatología nos brindaba un
maravilloso símil iniciático. Estaba cerca
nuestra muerte en esta etapa y la tristeza del día
acompañaba tan importante momento. Quien ha vivido
una ceremonia como esta, la recordará toda la
vida. El tiempo se detiene y se vuelve al Siglo XIII,
donde nuestros Hermanos Mayores nos observan y nos bendicen.
Dios está presente en cada uno de los actos y
es Él quien elige a sus Caballeros, los cuales
juran defenderle hasta la muerte.
Por primera vez, pudimos acudir
a una homilía, en la que un representante de
la Iglesia pedía unos momentos de oración
pública por las almas de los Caballeros Templarios
que ya no estaban físicamente con nosotros. Quizás
ese fue uno de los momentos más emotivos de la
ceremonia religiosa, junto con el precioso sermón
de nuestro capellán templario. Por fin pudimos
disfrutar plenamente de los sucesivos actos. El maravilloso
Sol nos volvía a saludar, dándonos la
bienvenida a nuestra nueva vida e iluminando con su
luz todo a nuestro alrededor. Dejando atrás los
nervios juramos bandera en el patio del convento y se
realizó la correspondiente revista de armas.
La cena de gala fue otro de los momentos
emotivos de la jornada. La sucesión de brindis
por parte de los priores internacionales allí
presentes hizo saltar las lágrimas a más
de uno. Un sentimiento de hermandad supranacional se
respiraba en el ambiente y, presidiendo el evento,
la figura de nuestro querido Maestre, feliz de verse
rodeado por los suyos, de sus incondicionales Caballeros.
Hay que destacar la repercusión social que esta investidura
tuvo en la vida de Mallorca. Personajes de la vida
social, empresarial, política y eclesiástica
acudieron al acto público o manifestaron
su incondicional apoyo al evento. Los medios de comunicación
de la Isla elogiaron los valores defendidos en la
Orden, publicaron la verdadera historia de ésta e
incluso hicieron énfasis en la importancia de los recientes
documentos descubiertos en el Vaticano. La sociedad,
en general, ha quedado maravillada por el simbólico resurgir de
una Orden que marcó, en el siglo XIII, la historia
de nuestras Islas Baleares.
Al día siguiente la cosa cambió mucho. Efectivamente había renacido simbólicamente el Temple en Baleares
y la prensa local se hacía eco del asunto. Nuestra
visita al Monasterio de Lluch fue un fiel reflejo de
esa nueva situación. Las primeras filas para
asistir a la misa dominical y al concierto de los "Blavets"
estaban reservadas para los distinguidos nuevos Caballeros.
Y el recibimiento que tuvimos por parte de su prior
o la siguiente visita guiada que nos brindó fue
francamente emotiva.
El resto del día transcurrió tranquilamente,
había llegado el momento de las tristes despedidas
y de la vuelta al mundo real. Todos los presentes se
llevaron nuestros corazones hacia sus hogares, pero
nos dejaron en prenda el suyo, el cual guardamos celosamente
como si fuera nuestro particular cáliz sagrado.