La Orden de Los Caballeros
Teutónicos fue instituida en Jerusalén en el
año 1128, sus Caballeros eran de origen Alemán,
con el nombre de Hermanos de la Santa María seguían
la regla de San Agustín, teniendo además sus
estatutos particulares muy semejantes a los de los Templarios.
Su primer gran Maestre fue Enrique Waldptt, de Vassenheim
quien fijó su residencia cerca de San Juan de Acre.
El Papa Clemente III aprobó la institución dándole
el nombre de Orden Teutónica.
Los grados interiores de la Orden Teutónica eran los
mismos que los de los Templarios. Su hábito estaba
compuesto por una capa blanca, en cuyo lado izquierdo debajo
del hombro y a la altura del Corazón portaban una Cruz
negra con adornos de Plata.
Para ingresar en la Orden Teutónica era menester haber
cumplido como mínimo los 15 años y ser robusto
y de fuerte constitución para soportar mejor las fatigas
de las guerras.
Tenían prohibido el trato con las mujeres hasta el
punto de que no se les tenía permitido besar ni a su
propia madre o hermana, no poseían ningún bien
y sus celdas debían de tener las puertas abiertas para
que todo el mundo viera lo que hacían.
Sus armas no podían ser ni doradas ni plateadas y al
igual que los Templarios vivieron durante largo tiempo con
humildad y pobreza.
En San Juan de Acre tenia La Orden su principal residencia.
Dependía en Prusia de un Maestre provincial o preceptor,
subordinado al Gran Maestre y al Capitulo General de La Orden.
El Maestre en los asuntos de mayor interés había
de pedir consejo al capítulo general, pero él
era el encargado de ejecutar lo que se hubiere acordado y
a él le correspondía el hacer la guerra, asistido
por un Mariscal que hacia las veces de Vicario en tiempos
de Paz y de consejero y de ayudante en campaña.
En todos los distritos había Comendadores encargados
de las rentas, de ejercer la justicia, de hacer las veces
de Policía y de gestionar las cuestiones militares.
En un número de dieciséis constituían
el consejo del Preceptor y tomaban parte con él en
el Gobierno.
Mientras que en algunos países el Jefe de estado carecía
de la fuerza necesaria para el cumplimiento de sus ordenes,
allí donde residía la Orden Teutónica
el Jefe de estado contaba con una fuerza poderosa permanente,
que en algunos casos llegó a formar parte del gobierno.
Los bienes con los que llegaron a contar la salvaguardaron
de los problemas tan comunes que existían en los gobiernos
de por aquel entonces; quienes se veían obligados a
comprar con ruinosos privilegios la condescendencia de sus
vasallos.
El voto de obediencia que los Caballeros pronunciaban que
encadenaba su voluntad al vinculo poderoso de la Religión
y del Honor, daba al gobierno para el que militaban una disciplina
por lo demás desconocida.
Estos Caballeros conquistaron Prusia, Livonia, y Curlandia,
y desde principios del año 1284 fueron dueños
y señores de todo el país comprendido entre
el Vistula y el Niemen.
Llegado el año 1399 abandonaron la ciudad de Venecia,
residencia del Gran Maestre desde hacia ya veinte años
y escogieron la ciudad de Marienburg.
Cuando la Orden estaba en su mayor apogeo el lujo corrompió
su fe religiosa y varias luchas interiores por la elección
de los Grandes Maestres llevaron a la Orden Teutónica
a la decadencia.