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LAS DAMAS EN EL TEMPLE Y EN OTRAS ÓRDENES

 
 

Hay que tener en cuenta, aunque ello fuese raro, que hubo casos de mujeres que entraron en la Orden del Temple.
Por supuesto estas monjas Templarias no eran guerreras y vivían aparte de los frailes, estas monjas realizaban casi siempre trabajos de hospital aunque algunas veces se dedicaban a confeccionar los uniformes de los Caballeros; mantos, dalmáticas, mantas, etc. ( o lo que se considera trabajo de pañero) así mismo solían realizar trabajos de siembra y recogida de cereales o cuidado de ganado.
Solían almacenar todas las cosechas y los productos lácteos que fabricaban (Quesos, etc.) para enviarlos a los Caballeros de Tierra Santa.
Esta introducción de mujeres en la Orden del Temple también fue aceptada para recibir donaciones pero el peligro que esta situación podía ocasionar no escapó a nadie; la experiencia no tuvo continuidad y se precisó:

- “De aquí en adelante no sean aceptadas Damas por Hermanas”

Si bien las que ya habían entrado se mantuvieron como tales; Citemos a titulo de ejemplo el monasterio de mujeres Templarias que existía en Combe- aux- Nonnains, en Borgoña, y que dependía de la encomienda de Épailly. Citemos también la afiliación de la madre Inés, abadesa de Camaldules de Saint- michel del Ermo, y de toda su comunidad, a la Orden de los Templarios. Señalemos igualmente casos similares el Lyon, Arville, Thor, Metz, etc.

También ocurre lo mismo con “Azalais” una mujer del Rosellón, que se entrega en cuerpo y alma a Dios y a la Santa Caballería de Jerusalén, el Temple, “para servir a Dios y vivir sin bienes bajo la autoridad del Maestre”. Para ello entrega como limosna su feudo de Villamolaque, con el consentimiento de sus dos hijos; “Y que Dios me conduzca hasta la verdadera penitencia y a su Santo Paraíso” (D´Albon, ídem, nº LXVIII- 1133).

Otro caso es el de la Señora Juana de Chaldefelde, esposa de Ricardo de Chaldefelde de Inglaterra, que profesó igualmente sus votos como Hermana del Temple ante Azo, Archidiácono de Wilshire. Azo la envió junto con un certificado a la Casa Sagrada del Temple: “teniendo en cuenta que había superado la edad en que podía levantar sospechas” (lees, op.cit., p. 10 y notas. B.M. Cotton Nero e 6, Fol. 267 circa 1189- 1193) lo más curioso es que la Señora Juana de Chaldefelde nos proporciona un claro ejemplo de una postulante que observa las formalidades de la regla Latina i.e., y que profesa sus votos ante el Obispo de la Diócesis, quien la envía ante el Maestre provista de un certificado.

Otras Órdenes de Mujeres


Orden de las Damas del Hacha
Orden fue creada en el año 1149 por Ramón Berenguer, conde de Barcelona, en honor a las mujeres de Tortosa que lucharon salvaron la ciudad; del ataque de los moros, uniendo sus esfuerzos a las tropas que la defendían.
La divisa de esta orden fue un hacha de gules (color rojo) puesta en el escudo sobre una especia de esclavina.

Orden del Espíritu Santo de Montpellier
Fundada por el Papa Inocencio III quien concibió el proyecto de constituir en orden hospitalaria, religiosa y militar. A todas aquellas mujeres que trabajaban en el hospital que había fundado el Caballero Guy de Guado hecho que se hizo efectivo gracias a la bula expedida por dicho pontífice el día 23 de abril de 1198, aprobando la fundación hecha por Guy de Guado y dotándola de los
correspondientes estatutos con el nombre de Espíritu santo de Montpellier.


Orden del Espíritu Santo de Saxia
Fundada por el Papa Inocencio II, en Italia para que fuera de utilidad benéfica y para la práctica de las buenas obras de Caridad, era una imitación de la Orden del Espíritu Santo de Montpellier

Orden de las Damas de la Banda
Orden fundada por Juan I de Castilla en el año 1380 creada para honrar la memoria de las mujeres de Plasencia quienes ayudaron a levantar el sitio que habían creado los Ingleses sobre esta ciudad. El admirable valor y apoyo prestado por estas Damas contribuyó a que se rechazara a los Ingleses y que se vieran obligados a levantar el sitio por las perdidas que habían sufrido.


Orden del Amaranta
Orden fundada por la reina Cristina de Suecia, en el año 1653 para con ella perpetuar la memoria del triunfo de la creencia ortodoxa sobre la de los luteranos.


Orden de las Damas Esclavas de la Virtud
Orden fundada por Leonor de Gonzaga, viuda del emperador de Alemania Fernando III, en el año 1662 a fin de que renaciese la piedad en su corte, la emperatriz Leonor se erigió como Priora de la misma.

Orden de las Damas para Honrar la Cruz
Esta orden de caballería fue también creada por la propia emperatriz Leonor de Gonzaga en el año 1668, después de producirse un incendio en el Palacio Real donde todo fue destruido salvo un crucifijo de oro que contenía un lignum vía.

Orden del Amor al Prójimo
Orden fundada en Suecia en el año 1708 por la emperatriz Elizabeth Cristina fue creada para recompensar la fidelidad y adhesión a la soberana.

Estos son tan solo algunos de los ejemplos que existieron y aunque hay más ejemplos, con estos consideramos que es suficiente. Con ello demostramos que la mujer fundó Ordenes al estilo de los hombres y que en algunos casos como en la Orden del Temple contribuyó al expansionamiento, enriquecimiento y desarrollo de las Ordenes en las que participó, no olvidemos que la mujer a fecha de hoy está integrada en Ordenes como la del Temple, la de Malta y la Orden Teutónica en Alemania.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
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