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GODOFREDO DE BOUILLÓN Y LA ORDEN DE SIÓN

 

 

Ricardo de la Cierva nos habla sobre la figura de Godofredo de Bouillón en su obra Templarios: la historia oculta:
Godofredo de Bouillón, duque de la Baja Lorena, fue el segundo noble que se puso en camino hacia Tierra Santa durante la Primera Cruzada, y estaría destinado a altos horizontes como fundador de la dinastía regia de Jerusalén.
Los enemigos de las Cruzadas, presentan a Godofredo como una béstia humana sedienta de sangre, un ser corrompido y despreciable, pero, por otra parte, Godofredo se parece mucho más al prototipo de gran caballero cristiano que nos ha transmitido su Historia. Y es que el Duque Godofredo es un cruzado autentico. Era hijo del conde Eustaquio II de Boulogne, descendía por parte materna de Carlomagno y su feudo, dependiente del Sacro Imperio Romano Germánico, comprendía gran parte de Bélgica y el Señorío de las Ardenas, aunque el condado se extendía más al sur. Sus feudos estaban enclavados en una región sometida a fuerte influjo de Cluny y para obtener fondos con destino a la Cruzada hipotecó buena parte de sus tierras. Tenía el aspecto de todo un señor, alto e imponente, de Cabellos rubios al igual que su barba, dotado de tanto valor como fortaleza y conocido por su piedad y tendencia a la oración. Dos de sus hermanos le acompañaron en la gran aventura: el mayor, Eustaquio III de Boulogne, y el menor, Balduino. Muchos caballeros del Mosa, de Lorena y de Valónia siguieron a los hermanos de la casa de Boulogne. Como Godofredo era leal al Emperador, aunque no era enemigo del Papa, evitó el viaje por la bella Italia y condujo a todas sus tropas por Hungría. Godofredo impuso una disciplina muy severa a su ejército, e incluso osó, después de haber acampado a orillas del Cuerno de Oro en la víspera de Nochebuena de 1096, de atacar Constantinopla la capital de Bizancio, tras negarse a jurar fidelidad al emperador Alejo cuando este se la exigió. Durante la peregrinación armada hacia Tierra Santa, Godofredo de Bouillón también participó activamente en las batallas de Nicea y de Dorilea contra los turcos y en el asedio y asalto de Antioquía en el 1098.
La muralla de Jerusalén en el año 1099 formaba aproximadamente un pentágono irregular. Al sitiar la ciudad, Godofredo de Bouillón cubrió la muralla del ángulo nor-oeste, junto a la Puerta Nueva
Al atardecer del 14 de julio de 1099, durante el asalto a la ciudad, las tropas de Godofredo adosaron las escalas al muro y treparon. Desde lo alto de la muralla el duque Godofredo ordenó a sus capitanes que abriesen las puertas próximas -la de las Flores y la de Damasco- por las que se precipitó el grueso del ejercito cruzado. Los jefes musulmanes se rindieron ante Tancredo en la explanada de Haram-es-Sherif, los normandos profanaron la Mezquita de la Roca y la saquearon, el jefe supremo de la defensa, Iftikhar, fue apresado por los hombres del conde de Tolosa cuando trataba de refugiarse en la Torre de David.
Después de la inmensa victoria los cruzados, que desahogaron así el recuerdo vivo de sus sufrimientos y penalidades, se entregaron a la más espantosa e imparable de las venganzas.

Conquista de Antioquia 1098


Tres días después de la conquista de Jerusalén los principales jefes de la Cruzada se reunieron para un consejo extraordinario con asistencia de los más altos clérigos, en la Torre de David, luego de Herodes y hasta unos días antes palacio del gobernador musulmán, para tratar los asuntos más perentorios.
Cuatro eran los candidatos para ser coronado Rey de Jerusalén: Raimundo de Tolosa, Roberto de Flandes, Godofredo de Lorena (Bouillon) y Roberto de Normandía. Finalmente la corona fue ofrecida a Godofredo de Bouillon, que creyó su deber aceptar pero con una negativa tajante a la dignidad real: "No llevaré corona de oro donde Cristo la llevó de espinas". Y reclamó como título de honor y de autoridad el de "Advocatus Sancti Sepulchri", Defensor del Santo Sepulcro. Poco después se aprobó la elección de Arnulfo de Rohes como Patriarca de Jerusalén. El anterior, Simeón, acababa de morir en su exilio de Chipre. Con la aprobación del Defensor el nuevo Patriarca designó a veinte canónigos, embrión de la futura Orden del Santo Sepulcro, para que sirviesen al culto en la Iglesia del Santo Sepulcro, y fundió campanas para los toques litúrgicos que los musulmanes habían prohibido. Los sacerdotes cristianos ortodoxos tuvieron que devolver el mayor fragmento de la Vera Cruz que fue adorado desde entonces como talismán del reino Cruzado. Los monjes del Santo Sepulcro fueron dotados de capas blancas. El Defensor del Santo Sepulcro Godofredo de Bouillon sucumbió a una grave enfermedad el 18 de julio del año 1.100.
Rafael Alarcón en su libro A la sombra de los Templarios; expone que Godofredo actuó efectivamente como un Caballero Cygnatus de la Orden del Grial, tal como lo fueron Parsifal y su hijo Lohengrin, antepasados legendarios que lo serían del propio Godofredo.
Tengamos en cuenta que rechazó el título de Rey, para adoptar el de Defensor del Santo Sepulcro, fundando la Orden de dicho nombre.
Al parecer Godofredo de Bouillon fundó también la enigmática Orden de Santa Maria del Monte Sion ( Montesion), de la cual al parecer nacería después la Orden del Temple.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
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