Referirnos a la cartografía
tiene sentido en cuanto aplicación de la mente, del dibujo
y del color para la representación en obras de carácter
técnico. Por que técnica, en sentido estricto,
de enseñanza tradicional y experimental, era la navegación
en la Isla de Mallorca, cuando a primeros del siglo XIV el primer
censo parcial de la ciudad sitúa a tantos marineros en
la parroquia de San Nicolás y los llama “Navegants”
y sobre estos Cartógrafos o Navegants ceñiremos
nuestro trabajo. No nos interesa naturalmente aquí el
aspecto científico, matemático, astronómico
que pudieran revestir estas obras, que en la Baja Edad Media
tanta importancia tuvieron en la Isla de Mallorca, por ser último
punto en medio del Mediterráneo que se tocaba en las
rutas que salían del Próximo Oriente y de Italia
hacia el estrecho y de allí hacia el Norte: Las Islas
Británicas y las Tierras Bajas de Flandes o hacia el
Sur: Las Tierras Cálidas de Marruecos o Río de
Oro. Por ello a veces; el parte de alerta de las Atalayas del
Norte de la Isla siempre vigilante por temor a los piratas,
al registrar el paso de alguna flota ya hacia alguna vez la
sugerencia de si seria el convoy de venecianos que iba de camino
a Flandes, acostumbrados como estaban a verla surcar temporada
tras temporada aquellas costas que sus ojos aquilinos tenían
tan familiarizadas.
Desgraciadamente la mayoría de estas cartas medievales,
por los avatares de la historia, han ido a parar al extranjero,
salvo alguna rara excepción.
Muchas cartas mallorquinas que comienzan a principios de siglo
– La primera parece ser la anónima de ca. 1327
del British Museum- pertenecen a un tipo que J. Rey Pastor y
E. García Camero han denominado tipo “náutico-geográfico”
y que tienen unas características enciclopédicas
por que “son a la vez instrumento de navegación
y exposición de conocimientos: de geografía física
(orografía, hidrografía y otros accidentes del
suelo); de geografía biológica (flora y fauna);
de geografía política ( biografía sucinta
de Monarcas, datos de costumbres...); todo ello con leyendas
en catalán en ingenua forma gráfica no superada
en los libros de la época”.
Este tipo de carta se orientó rápidamente hacia
el Mapamundi coloreado e historiado con pormenores anecdóticos
y geográficos, en el que rayó a gran altura el
judío Cresques Abraham y su hijo Jafuda Cresques. Pero
al lado de este tipo existió el estilo “náutico
puro” cuyos elementos son más escuetos, como propios
para satisfacer las necesidades de los navegantes y los comerciantes,
como los accidentes naturales, los cursos inferiores de los
ríos navegables, los puertos y la red de vientos...la
información de los mercados tierra adentro.
Contemporáneo de Cresques fue Guillem Soler, que quizás
fuera el Cristiano al que el Rey Juan el 26 de Marzo de 1387
recomienda acabar una carta geográfica que Cresques al
morir habia dejado imperfecta, si es que no se hallara otra
solución más hacedera.
Soler cuenta con dos cartas una del tipo de “náutico
puro” y la otra “náutico geográfica”firmadas
ambas pero fechada solo la segunda- la del Archivo di Stato
de Florencia, en 1385. La primera se encuentra hoy en la Biblioteca
Nacional de Paris.
Sin embargo los dos Cartógrafos mas notables son los
dos Judíos Cresques Abraham y Jafuda Cresques (padre
e hijo). Después del estudio de Jaume Riera podemos cifrar
en un calculo aproximativo sus biografías entre 1325
y 1387 la del primero y a del segundo de 1350 a 1410. Estaban
afincados en la Isla aunque Jafuda vino a morir a Barcelona
después de haberse convertido en Mallorca en las turbulencia
del Call de 1391, en las que se bautizó y tomo el nombre
de Jaume Ribes, de su probable padrino el homónimo canónigo
de la Catedral.
El viejo Cresques era famoso por su oficio en la ciudad hasta
el punto de que la calle cercana al Temple donde vivía
era popularmente conocida como la del Jueu Buxoler. Se le llamaba
“Buxoler” y “Mestre de Buxoles y de Mapamundis”,
sin duda por que alcanzó una gran pericia en la pintura
de estos instrumentos, que elevó a la categoría
de grandes obras de arte.
La única pieza conservada es el Mapamundi de 1375 de
la Biblioteca Nacional de Paris que consta de 6 grandes hojas
(0,63 x 0,50 m.), dos introductivas y teóricas sobre
problemas de calendario y de astrología y cuatro en que
se representa el trazado del Atlántico y del Mediterráneo
Occidental, el Mediterráneo Central y Oriental, el Asia
central con el Golfo Pérsico y el extremo Oriente. Fue
enviada por el Infante Juan, hijo de Pedro IV, al Rey de Francia,
por mediación del Caballero Guillermo de Courcy en 1381
cop0n precisas instrucciones orales para el manejo y comprensión
del mismo.
Sabemos que en 1387, el Rey Juan I compraba una carta geográfica
comenzada por Cresques Abraham por el precio de 60 libras Mallorquinas.
Estos Cartógrafos Judíos fueron familiares de
los Reyes contemporáneos suyos- bien fueran Pedro IV,
bien Juan I, bien Martín I- cargo codiciado por las ventajas
que reportaba a sus poseedores y fueron protegidos en distintos
pleitos y problemas que tuvieron con la Aljama Insular e incluso
el viejo Cresques recibió la merced de poder construir
unos baños Judíos en el solar de su casa en el
año 1381.
Mas adelante 1399-1400 Jafuda Cresques avecindado en Barcelona
trabajó por cuenta de un mercader florentino, llamado
Baldassare Ubriachi, relacionado con la famosa empresa Datini
de Prato, al mismo tiempo que otro Cartógrafo Genoves
llamado Francesco Beca, los dos pintando mapas de gran precio
-Mapamundis- . Es curioso- según subraya Riera el modelo
de Mapamundi parece que era el del Mallorquín y el Genovés
secretamente lo copiaba gracias a las buenas artes de los comerciantes
Italianos.
Pero uno y otro eran llamados “Maestros de Cartas de Navegar”.
Los Mapamundis encargados a Becas eran de dos tamaños
los chicos (60 Florines la pieza) y los grandes (por 100).
En estos Mapamundis de lujo se pintaban muchas figuras, grupos
de personas, animales fantásticos, anécdotas exóticas,
ciudades con sus príncipes y sus banderas, a menudo explicándolas
con sus leyendas en Catalán. El Mapamundi cobraba así
un valor de fuente de satisfacción de curiosidad que
podemos pensar se halla en el hombre medieval, como en el de
todos los tiempos, pero que se encarnaba entonces en la persona
del Rey Juan I, quien por cierto, siempre que podía;
acopiaba noticias acerca de tierras lejanas e incluso, en la
carta que envió el 26 de Marzo de 1387 a su lugarteniente
de Mallorca, encarga que se le envié un Mapamundi pero
también que se le envié a un miembro de la familia
Desvaler que ha llegado a la Isla después de haber viajado
hasta Tartaria.
Esta tapicería de curiosidad exigía naturalmente
mucho trabajo. Por eso manifiesta Beca que ha empleado 7 meses
en la realización de uno y 4 en la de otro, en total
11 meses, en los que ha tenido que gastar poco más de
117 Florines de los de Aragón. Y explica cuantas figuras
y animales a pintado; 165; cuantas naus e galeres 25, y cuantos
peces (peys entre grans y pochs): 100. Y además 340 banderas
en ciudades, y Castillos y 140 árboles... Y subraya que
el modelo que le dieron no traía tan valioso arsenal
de datos, todos de los mismos géneros minerales, vegetales,
animales y humanos.
Aunque como hemos visto existía algún Cristiano
que trabajaba en el arte de la Cartografía en Mallorca
–Guillem Soler- es cierto que esta era ocupación
muy propia de Judíos y luego de conversos. Entre ellos
hemos de contar en el siglo XV , algunos después de haber
marchado a Barcelona Jaume Ribes, cuya presencia en el centro
portugués de Sagres, queda descartada por la data de
su muerte; entre 1406 y 1410 aunque reste la noticia de la existencia
allí de un misterioso maestro Jácome de Mallorca.
Uno de estos Cartógrafos es Macià de Viladesters.
Juan Muntaner a dado con su nombre Judío Juan Corchos.
Fue sin duda su Padrino de Bautismo el asesor Jurídico
de los Gobernadores de Mallorca Olfo de Próxida y Francesc
de Çagarriga, Jaume de Viladesters documentado entre
1370 y 1383.
Consta que consiguió permiso para viajar a Sicilia en
Enero de 1401 en la nave de Pere Aimeric. En 1404 fue nombrado
arbitro junto con Gabriel Onis, en una cuestión entre
conversos. Algo mas tarde en 1409 aparece como testigo en el
inventario de Joan Bonaventura, habitante de la villa de Valldemossa.
Estas referencia a lo mas que alcanzan es a llamarle converso,
pero existe una importante declaración de Antoni de Requesens,
uno de los principales responsables de la comunidad conversa,
asociada en la cofradía de San Miguel, después
de “Nostra Dona de Gracia” que le llama Buxoler
que nos da el nombre de su mujer Coloma y de Angelina su suegra
y que declara que no se le moleste por razón de dineros
que se crea puedan guardarse propiedad de dicho alto personaje
en la casa del dibujante, por que el ya a cuidado de retirarlos
a otros sitios seguros. Esta declaración es de 1421.
Se conserva del mismo un mapa en la Biblioteca Nacional de Paris
(G.E. A. A. 566 fechado 1443) y otro en la Biblioteca Laurenciana
de Florencia (Ashb, num 1802) también fechado MCCCCXX.
La primera de estas cartas parece ser que fue la que Jaime Villanueva
vio todavía en la Cartuja del Vall de Cristo(Segorbe-1806).
Sabemos que fue vendida a la Biblioteca Nacional de Paris por
800 Francos en el año 1857. Pienso a mi vez que puede
tratarse de la que compro el Prior de la Cartuja de Valldemossa
en 1413 para llevar a la mencionada Cartuja de Segorbe Si así
fuera sabríamos el precio de la obra que no resulta muy
elevado: Item costà I carta de navegar, la qual compri
por lo Prior de Vall de Cristi, la qual pagui de la cantidad
que ell m´avia prestada a Tortosa... VII liures, X Sous.
La afirmación de Rey Pastor y Garcia Camarero de que
sigue la pauta de Cresques Abraham me parece muy puesta en razón;
por el único de los dos mapas suyos que me ha sido dado
consultar.
Con ello no queda duda del origen Converso de Macià Viladesters
ni de su probable Hermano Joan de Viladester, del cual se sabe
de una carta geográfica conservada en Madrid, del cual
solo se sabe de una carta geográfica conservada en Estambul
y firmada: Iohanes de Villa Destes- anno Domine MCCCCXX VIII.
Algo mas complicado es el caso de Gabriel Vallseca, mas conocido
en España por haberse conservado en la Nación
una de sus cartas fechada y firmada: Gabriell de Valsequa l.a
fecta en Malorcha, any MCCCCXXVIII, hoy expuesto en el museo
Marítimo de Barcelona por depósito de la Biblioteca
de Catalunya. Consta que perteneció en su dia al navegante
Américo Vespucci, quien pagó por ella 80 ducados
de oro pasando luego a la Biblioteca Mallorquina del Conde de
Montenegro. De allí dio el salto a la Ciudad Condal,
adquirida en 1917 por el Institut d´Estudis Catalans.
Es una hermosa pieza de 1,00 x 0,75m. Bien dibujada y coloreada
que resulta también algo así como un eco lejano
de la obra de Cresques Abraham. Hermanas suyas son otras de
la Biblioteca Nacional de Paris(Res. G. C. 4607) de 1447 y del
Archivo di Stato de Florencia (num.22) de 1449. La primera muy
pobre de decoración. También parece ser suya otra
pieza de la Biblioteca Nacional de Paris(Res G. D. 3005).
Los últimos esclarecimientos permiten establecer el origen
Catalán de Gabriel de Vallseca. El investigador Catalán
José Maria Madurell encontró, hace mas de 10 años
un documento del Archivo de Protocolos de Barcelona, fechado
en 1435, en que se le llama Mestre de Cartes de Navegar y se
añade que antes era ciudadano de Barcelona y ahora lo
es de Mallorca. Asi se comprende que lleve el apellido Valseca,
inusitado en la Isla pero correspondiente a una distinguida
familia Catalana.
Poco tiempo después 1437 aparece mencionado por problemas
jurídicos derivados de la posesión de cierta esclava
y a continuación, en las décadas de 1440 y 1460
se le encuentra también por razones diversas en los registros
notariales de la Ciudad de Mallorca: posesión de terrenos,
nombramientos de Procuradores, comparecencia como testigo en
testamentos y constituciones de dotes, etc.
En Abril de 1463 figura, junto con Antonio Piris Buxolerius,
él también apellidado Buxolerius en el testamento
de Françoya, dicta Tarracontina, dueña seguramente
de un importante hostal, situado en la zona portuaria que era
aquella en la que el se alojaba, en la illa d´En Luis
Soler: Gabriel Vallseca, Buxoler e son fill, en la parroquia
de Santa Cruz.
Otorgo testamento el 13 de Enero de 1467, el cual a publicado
Francisco Sevillano, del testamento se desprende que efectivamente
era parroquiano de Santa Cruz, en el puerto, donde vivía
con su mujer Floreta, a la que nombra heredera universal de
sus bienes. Por entonces tenia dos hijos: Joan y Francesc, este
ultimo de profesión mercader, es llamado diputado de
la nación israelítica, en un documento de 1490;
el primero Joan, estaba casado con Isabel, hermana de Beatriu,
esposa a su vez del Mercader Bartomeu Miró.
Valseca debía ser converso. Ya hemos visto como su hijo
lo declara a finales del siglo. Él no lo dice directamente
pero en el testamento pide ser enterrado en la Capilla de Nostra
Dona de Gracia, la cual era propiedad de los conversos desde
el año 1410, en que se fundó la cofradía
de los conversos de San Miguel. Y precisamente dice, enterrado
“en la sepultura en que se entierran los cuerpos de los
Mirons y otros antecesores míos” Él por
lo menos se mueve en el Clan Miró por razón del
matrimonio de su hijo Juan; bien pudiera ser que existieran
aún otras razones que todavía desconocemos.
Llama la atención el que entre las piezas de la llamada
escuela cartográfica mallorquina el factor religioso
juegue su papel; el Santo sepulcro de Jerusalén figura
siempre por que era el centro de todas las peregrinaciones Cristianas.
Pero al Sur se halla el Sinaí, que Francesc Soler, cristiano,
dibuja muy bien con la montaña y el monasterio en su
flanco; la leyenda dice: “ Mon de Sinay, en lo qual es
lo chos de madona Sancta Chaterina.” Cresques Abraham
en su carta parisina de 1375, alude a la concesión de
la ley mosaica por Dios en la montaña. Macià de
Viladestes hace lo mismo al afirmar: “Aquest mont es apelat
Sinar, en lo dit mont dona nostro senyor Deu la ley santa al
poble d´Israel per ma de Moisés profeta”.
Y Valseca a su vez, al Sur del Santo Sepulcro pone también
igualmente: “el Mont de Santa Caterina, lo qual Deus donà
la ley a Moisés”.
Hay que tener presente la importancia que revestía en
aquella época la peregrinación a los Santos Lugares
de forma que habia naves que salían de Barcelona con
notificación notarial de que admitían peregrinos
de las varias religiones: Cristianos y Judíos. Así
fue como se pudo conservar en el monasterio del Sinaí
una tabla gótica Catalana de fines del siglo XIV (1387)
que Juan Ainaud, opina ser de escuela Mallorquina. De todas
formas es ofrecida por el cónsul de catalanes de Alejandria.
Postura clara propiamente dicha la que viene a tomar Cresques
Abraham, el cual aparte del Santo sepulcro, no alude a Jesucristo,
cosa que nadie hace tras él. Y el Santo Sepulcro ya lo
citaba la carta de Dulcet de 1339. Cuando aumenta la anécdota
el Judío Mallorquín nos presenta en Palestina
nada menos que Gog y Magog, y alude a las profecías de
Isaías y al Anticristo, visto desde la perspectiva ortodoxa
judía. ¡Quién quiera entender que entienda!
Evidentemente los Judíos que le siguieron tenían
como camino -mas practico el recurso del silencio, que fue el
que de hacho siguieron.
Curiosa resulta asimismo la comparación en las alusiones
a la Meca, el gran centro de peregrinación Islamita que
todos debían insertar, pero Francesc Soler dice: Mecha,
en esta ciutat es la sepultura de Mafumet, profeta fals dels
sarrayns, els quals venan ací en pelegrinatge de totes
lurs regions e aquí els se fan ab acinament a reverencia
de Mafumet. La tolerancia brilla por su ausencia en la información
geográfica: Mafumet, profeta fals.
En la Meca, Macià de Viladesters pone un negro arrodillado
ante la ciudad. Sobre el lugar escribe: Meca, on es l´archa
de Mafumet qui´s sosté en l´aer sots molta
de caramida, la qual es onrrada al jorn de vull per tots los
sarayns. Todavía en el folklore Mallorquín contemporáneo
se ha guardado la conseja de que el ataúd de Mahoma se
sostiene en el ahire en virtud de un proceso de magnetismo y
la forma de presentación que ofrece Mossén Antoni
Maria Alcover apunta mas bien a superchería. Sin embargo
la noticia del converso cuatrocentista parece neutra.
Y también neutra se nos brinda la información
de Valseca: ciutat Mecha e en esta ciutat es l´archa de
Maffumet, profeta dels sarrayns los quals venan ací de
tots lurs regions en palagrinatga e din per mostra; tan presiosa
cosa que no son dignes de pus.
¿Cómo se enseñaba el arte de la Cartografía
a nuestros pintores? No lo sabemos. Desde luego es un hecho
el que la mayoría viven en la zona del puerto. Hemos
visto también que se traen Gabriel de Valseca, testigo,
con Antoni Piris en el testamento de la tarraconina pudieran
ser Maestro y discípulo, pudieran... Joan Marçol,
pintor, domiciliado en la calle del Mar vende su casa a Rafael
Moneéis que se denomina Buixoler. Moneéis vende
casa a un hostalero Joan Maritell en 1451 (Doc. 315) se asienta
en el centro de la ciudad y pasa a llamarse pintor. Así
se califica ya en 1458. Pudieran ser Joan Marçol y Rafael
Moneéis; maestro y discípulo? Pudieran... Pero
nada de ello es seguro como no sea la relación entre
el Cartógrafo y el pintor, debido a la característica
iluminación y anecdotismo de las cartas de Mallorca.
Todavía en el inventario de Rafael Monells, muerto ya,
figuran mapas en su habitación. La única relación
segura “maestro – discípulo” que conocemos
es la de Pere Rosell – Arnau Doménech.
¿Qué otros nombres suenan entre los Cartógrafos
del siglo XV?
Hemos mencionado a Antonio Piris en el testamento de la zona
Tarraconina junto con Valseca. Al dia siguiente comparece también
como testigo, esta vez del inventario, pero al lado de Gabriel
Soler; Mestre de Cartes se entiende de navegar.
Y de nuevo aparece de testigo en el testamento de Úrsula,
esposa de Joan Baleguer: Iohannes Nicolai, hostalerius, de Antonius
Piris, Buxolerius, cives, civitatis Maioricarum.
Esta Cartógrafo era, al parecer, desconocido. En cambio
Gabriel Soler, era conocido. Habitaba con fecha ignota como
Buxoler, en L´illa d´En Johan Bertrán (Doc.20)
y en la illa d´en Pere Pardo en 1449. Firma un documento
de indemnidad el 16-12-1466 y el 2-9-1474 figura de testigo
del reconocimiento de deuda de dos herreros de Manacor al platero
Pere Doto, por una partida de hierro. Ya habia fallecido en
Octubre de 1475 según se desprende e un acta de su viuda
Francisca.
Pero inexplicablemente tampoco se conserva ninguna obra de este
artista posiblemente enlazado con el Francesc Soler del siglo
anterior.
Muy distinto es el caso de Pere Rosell, del que se conservan
una quincena de cartas náuticas firmadas en Mallorca
la mitad de ellas. La documentación de protocolos nos
alarga mas las fechas de su labor científica que Rey
Pastor y Garcia Camarero fijan entre 1446 y 1489. Sabemos que
vivía en la Parroquia de Santa Cruz, en l´illa
de la Darassana (Doc. 20) que actuó de testigo en actas
notariales del 27-8-1470 y que se compro una pieza de paño
blanco setzè de lana Mallorquina para vestir el 15-7-1463.
También reconoce una deuda de 5 libras a la mujer de
Doncel Pere Vivot, Antonina, el 7-6-1474.
Tuvo como discípulo a Arnau Doménech, según
éste reconoce en un mapa fechado en Nápoles en
1487.
Jaume Bertrán fecho una carta geográfica en Barcelona
en 1456, junto con Berenguer Ripoll pero el resto de su producción-
tres cartas mas- estan fechadas en Mallorca donde residía
al menos desde 1478, en l´illa d´En Gabriel Martí
de la Parroquia de Santa Cruz (Doc.21). Las noticia que los
protocolos nos facilitan acerca del sujeto nos lo muestran vivo
todavía en 1490: en Mayo compraba en las inmediaciones
de la Porta Pintada del recinto amurallado y lo vendía
en junio. Lo compro por 6 libras y lo vendía por 22.
No cabe duda de que entendía de algo mas que de Cartografía.
Hace años Gabriel Llabrés dio noticia de la existencia
de un desconocido Mestre de Cartes de navegar apellidado Rafael
Loret, que compraba en 1436 unas casas al herrero Joan Garriga.
Sobre la posesión de las mismas en la Calle del Mar trata
el Capbreu de 1436, unos meses después.
A comienzos del siglo XVI, cuando termina nuestra investigación
aparecen todavía dos Cartógrafos más: uno
de ellos parece tratarse del que se firma en mapas fechado en
la isla en 1511 y 1533 como Salvat de Pilestrina, nombre que
a originado una seria confusión acerca de su oriundez.
Dicho sujeto en un documento del 6-9-1523 vende varias joyas.
Es llamado Ioanes Salvat, Buxolerius aurifaber, denominación
curiosa, por que es éste el primer caso que nos consta
positivamente de un cartógrafo que era asimismo platero.
El otro creemos que pueda ser Bartomeu oliva, que hemos visto
trabajando de pintor entre 1504 y 1532. En esta última
fecha (Doc.415)adquiere del Mercader Joan Benet 30 docenas de
pergaminos. Pudieran separa revender, lo más probable
para miniar... o para dibujar mapas, si es que existe un entronque
entre este artista, que figura en cuarto lugar en la comisión
de la cofradía de pintores de 1512 Doc. 24) con Jaume
Olives, el cual en 1550 firmaba mapas en Mallorca pero que lo
hacia asimismo por otros puertos del Mediterráneo. Esta
es una mera hipótesis a confirmar. Pero interesante por
que tendríamos identificado al rejón del árbol
genealógico de una familia de cartógrafos que
trabajó hasta la primera mitad del siglo XVII.
Hecho seguro es ciertamente la importancia que tuvo a lo largo
de la Edad Media el mapa Mallorquín. Dejando a un lado
las compras de mapas espléndidos realizadas por la corte
en tiempos de Pedro IV, Juan I y Martín el Humano, aquí
esta el hecho de que Américo Vespucci adquiriera el mapa
de Gabriel de Valseca: aquí está otra compra que
hemos encontrado en una subasta de bienes del mercader Juan
de Puig:
-Item ipsa eadem die (10 de Octubre de
1408) vendidissem cartam pergameneam de navegar Nicolau de
Iohanne, atalià, pretiu centum solidorum de quibus
duabus proxime dictis quantitatibus et de quantitat edicti
libri fuerunt pro currituris et impositionem decem octosolidos,
restam duarum proxime dictarum quantitatum, cum quantitate
dicti encanti et quantitate predicti libri, fuerunt tradicti
predicti Agneti, de quibus firmavit apocham de recepto.
Se trata de una cantidad importante: 20
Libras. Era una pieza usada.
Sobre estas fechas en Barcelona Jaume Ribes, el converso Jafudà
Cresques hacia mapas también para comerciantes italianos
en relación con la firma Datini de Prato. En fin citemos
en bloque la obra de Rey Pastor García Camarero que
nos muestra las muchas cartas que salieron del puerto de la
ciudad de Mallorca.
Aquí dada la situación de la isla el mapa aun
en versión más sencilla era indispensable para
la vida del piloto y del mercader; para la cultura del intelectual.
De hay que se hallen cartas de ordinario en los escritores
de los mercaderes (Real Pere, 1383; Francesc Mora 1472) en
el comedor de un botero (oficio indispensable en una nao:
Juan Pons, 1449); en el consultorio de un médico (joan
Desbrull); en el despacho de un notario (Gabriel Abeyar 1492).
Pero desde la Isla se verificaba una propagación extraordinaria.
En especial de Mapamundis, en lo que hemos dicho tenia la
ciudad de Mallorca especialidad. Es posible que de hay saliera
la “carta de pregamí en la qual es pintat lo
mon, apellada mapamundi” que caprichosamente pide al
ciudadano valenciano Guillem Ros, en 1399, Juan I o la “carta
historiada on es pintat lo mon” que tenia Lluis Franch
en 1434 en su casa de Vich.
Hasta en una Biblia salida quizás del pintor de Cresques
figuraba, segun el mozo del notario que copio la transacción
en 1418, “lo mapamundi” (Doc.493).
Rasgo importante de la carta geográfica mallorquina
fue la acumulación de nuevos datos que la pusieran
al dia. Era un valor particular que poseía. Y era clara
señal de que querían estar al día los
compradores que las manejaban. Quiero recordar, al acabar
estas líneas ya en el dintel del descubrimiento de
América, a un culto mercader Mallorquín, Miguel
Garau, hombre humanista, quizás no muy rico puesto
que solo tenía dos esclavos y una nave a medias, de
mil cien salmas y que sabia juntar un cartujano, completo,
con gramáticas latinas y algún libro en lengua
Toscana y que en su estudio, junto a los libros de cuentas,
tinteros y brújulas, además de unos grabados
renacentistas de los XII Apóstoles, contemplaba de
tanto en cuanto: una carta de navegar gran en que son las
ciutats e regnes novament trobats, ab son gorniment, cuberta
de tela blava (XIV-27). Era el año 1506 ¿ Era
Mallorquina? ¿Era Andaluza...? No lo puedo decir: Pero
era la respuesta al afán de siempre, de estar al dia
en el puerto de la Ciutat de Mallorca.
Gabriel Llompart. C. R.
La pintura Medieval Mallorquina