Tras la disolución de la Orden en Mallorca, las tierras y edificios pasaron a la Orden del Hospital incorporándose los Caballeros a esta. Recordemos que hasta el momento, los Hospitalarios solamente contaban con la pequeña capilla de San Juan, en la Plaza de la Atarazana.
Tras la disolución de la Orden Hospitalaria, el obispado de Mallorca se hizo cargo de los restos de la antigua fortaleza del Temple y de su Iglesia, ya muy deterioradas por el paso del tiempo y la falta de cuidados.
El recinto se donó a una Orden de monjas mendicantes llamadas "ses vermelletes" (por el color rojo de su manto, vermell en Catalán), las cuales dedicaron su obra a la creación de un orfanato femenino.
Una constante en la vida de dicha Orden es la crisis, que se agrava en el presente siglo. Recordemos que una Orden mendicante vive solamente de las aportaciones privadas que se realizaban mendigando de portal en portal. La deshumanización del siglo pasado llevó al ocaso de esta forma de religiosidad.
Al desaparecer cualquier síntoma de vocación y al quedar solamente dos Hermanas de edad avanzada, la situación se hizo insostenible, solicitando la intervención inmediata del obispado.
El obispado buscó remediar la situación, al buscar otra Orden que estuviera dispuesta a continuar el legado de "ses vermelletes".
Una Orden , originaria de la provincia Itálica, se interesó por el proyecto, incorporándose inmediatamente y renovando totalmente la obra con nuevos aires.
Las Hermanas Trinitarias se propusieron cambiar totalmente, y desde la raíz, la obra creada en Mallorca. Para ello empezaron por cambiar el nombre. Buscaron un nombre que significase lo que ellas representaban, fácil, pero que alejase, para siempre el fantasma que rodea a un orfanato.
"Llar del Temple" (Hogar del Temple), fue el nombre elegido. Y eso es lo que representaría su institución. La agrupación familiar representada por una pareja de monitores, que hacen de padres, un número reducido de niños por piso (hermanos) y una reestructuración arquitectónica profunda, creando pisos independientes dentro del hogar, proporciona a los niños acogidos lo más parecido a una familia. Todo ello supervisado por la mano dirigente pero abierta de unas Hermanas entrañables y modernas.
Todo ello se cierra en un profundo interés por la futura educación de estos niños. Las Hermanas poseen un colegio concertado en el que sus niños siempre encontrarán plaza y apoyo educacional. Dicho colegio es muy apreciado en la sociedad de la Isla por la calidad de su educación.
Pero todo ello se aleja muchísimo de ser un paraíso, la legislación española ofrece ayudas para los niños menores de 18 años, pero pasada esa edad han de dejar obligatoriamente su piso de acogida.
Dichos adolescentes provienen de ambientes muy marginados, por lo que al rebasar la mayoría de edad entran en una de las fases más peligrosas de su formación. En la cual, desafortunadamente están totalmente solos.
Ese es el gran proyecto y preocupación de nuestras hermanas. ¿Cómo fomentar la inserción laboral de estos jóvenes? ¿Dónde encontrar ayudas para el posible futuro académico de estos adolescentes? ¿Con qué argumentos pueden contar para hacerles olvidar una vida que les está seduciendo en el exterior?.
LAZOS PROFUNDOS.
Los Caballeros del Temple tenemos una deuda muy importante con nuestras Hermanas Trinitarias.
-Han sido las custodias de nuestra tradición, cuidando un tesoro cultural de incalculable valor para nosotros (nuestra Iglesia).
-Han conseguido que el nombre del Temple brille en la sociedad de la Isla.
-Se han convertido en nuestras Hermanas al poseer, muy legítimamente, el renombre de Hermanas del Temple.
-Poseen una obra social que clama la ayuda de nuestra Orden.
Si bien es cierto que la Orden lleva años colaborando con ellas, con más o menos fortuna, en estos momentos tenemos un proyecto