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MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE LA REAL Y SAN BERNARDO

 


Archivo: Monasterio

Alrededor de la Ciutat de Mallorca, a unos tres kilómetros de la antigua muralla, el "Camí dels reis" atraviesa las carreteras que conducen a Valldemossa y Esporles. Un nuevo camino se abre junto a la cruz de Can Granada, para dejarnos al mismo portal del Monasterio de La Real, dedicado a Santa María, como todos los de la Orden Cisterciense.

Santa María de La Real, más conocida bajo la advocación de la "Mare de Déu de la Font de Déu", sigue presidiendo la iglesia y comparte la titularidad de la parroquia de La Real con San Bernardo, que fue el gran propagador del Cister (y que además también instigó y apoyó a la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo o Caballeros del Temple, nombre con el que se les conoció después y en la actualidad ).

El nombre de Cister procede de Citeaux, famoso monasterio de la diócesis actual de Dijon, fundado por S. Roberto el año 1098.

No se ha logrado precisar la etimología del topónimo La Real. Unos lo hacen proceder del hecho de haberse establecido en este lugar el campamento real durante la conquista de la ciudad el 1229. Hay quien piensa que su raíz hay que buscarla en la existencia de alguna huerta frondosa que pudo existir aquí; efectivamente, "arriat", en árabe significa huerto y, con la catalanización del termino se habría formado el de La Real.

Los comienzos

La fertilidad de esta zona se debe a las fuentes d'En Baster y de la Vila que la riegan, y éste fue el lugar estratégico elegido por Jaume I y, más tarde, por su pariente el conde Nunyo Sanç, para acoger definitivamente monjes cistercienses, venidos de Poblet. La filial mallorquina de este monasterio se inició poco después de la conquista.

El año 1232 hay ya constancia de la autorización real para la fundación del monasterio, y el 1235 parece que ya habían venido a La Granja de Esporles los monjes blancos, o sea, que había comenzado ya la existencia del monasterio de "Beatae Mariae de Sportulis".

Hacia el 1239 ya se habían trasladado a las cercanías de Ciutat, primero en el predio de Son Cabrer o Real Vell y, poco antes de 1266, al que durante siglos debía ser el monasterio de La Real.
Ordenamiento interior del monasterio

Los cistercienses de La Real tenían por guía espiritual a San Benito a través de su Regla, que, como los demás hermanos de la orden, intentaban observar en su pureza (puritas regulae, rectitudo regulae).

El abad Guillem Riera, hacia fines del s. XVIII, escribió un comentario de la regla benedictina, con el título de Exhortationes in regulam Sancti Patris Benedicti in capitulo quotidiano. Pero con más de un siglo de antelación, el abad Pere Maians, el 1618, había promulgado unas Ordinacions de régimen interior que manifiestan el anhelo de "ocuparse totalmente en el servicio de Dios omnipotente y en la observancia de nuestra santa Regla". Las Ordinacions constituyen un minuciosos directorio sobre el primer imperativo del lema monacal Ora et labora: el retiro, el silencio y, de forma especial, la oración litúrgica reciben la atención del abad que, cuando reconstruyó el claustro, quiso proclamar la fidelidad benedictina del monasterio, dedicando el portal del mismo a El ilustre Patriarca de los Patriarcas el glorioso Padre San Benito Abad.

Más aún, en el dintel de la misma entrada se puede leer el adagio latino: Si Benedictus non fuisset, Petrus mendicasset, que es un recurso gráfico para decir que durante siglos muchos papas pertenecieron a la orden benedictina, y que, si no hubiera existido S. Benito, S. Pedro se hubiera visto obligado a mendigar para hallar sucesores.

El abad de La Real

Todavía hoy el abad es la figura central de la vida monacal, y tiene una apreciable relevancia hacia el exterior. En Mallorca el abad de La Real era el único que había. En este sentido, su categoría social y eclesiástica seguía inmediatamente a la del obispo.

Por fortuna ser abad no se redujo a los términos del prestigio y vanidad eclesiásticos. Muchas veces la autoridad moral del abad de La Real hizo de él una persona capacitad para dirimir problemas graves para la iglesia de Mallorca. El abad de La Real ocupaba el segundo lugar en los sínodos diocesanos: una presidencia semejante le era reconocida en las célebres leyes palatinas de Jaume III, que le asignaban el segundo escaño, después del obispo, en las cortes, además de constituirle miembro del consejo real.

Puede hallarse todavía un vestigio de la popularidad de esta figura monacal, en el cuento mallorquín "L'abat de La Real".

La iglesia y el claustro

El recinto del monasterio estaba custodiado por un gran muro almenado. El gran portal de entrada construido con "anchas dovelas" tenía como coronamiento un elegante nicho; dentro de él había una imagen de Ntra. Señora y, delante, una humilde lamparita que se encendía todas las noches para honrar a la Virgen e iluminar a los transeúntes. Desde este arco un callejón más estrecho conducía hasta la antigua iglesia monástica, obra del s. XIII, de una nave, con un artesonado de doble vertiente, sostenido por arcos puntiagudos, característicos de todas las construcciones cistercienses, y que también puede hallarse en las pequeñas iglesias primitivas de Mallorca.

Esta iglesia era una muestra de la rígida austeridad por la tradición de la orden. Su altar mayor- situado en el extremo opuesto al claustro- tenía un sencillo retablo, del que resaltaba la majestuosa figura de Sta. María de La Real, obra de fines del s. XVI, de blanca vestimenta adornada con flores doradas, de cara morena y graciosa, llevando en el brazo izquierdo el divino Niño, lleno de gracia y de bondad. Alrededor de esta imagen central se veían las imágenes de los grande patriarcas de la orden: S. Benito y S. Bernardo y de los gloriosos apóstoles S. Pedro y S. Pablo, pintadas sobre madera.

Además de la capilla mayor, la iglesia tenía otras cuatro laterales, que eran la de S, Onofre, con bello retablo de estilo renacentista, trabajado por G. Homs, el año 1601, construido por orden del abad Dom Onofre Pol; la del Santo Cristo, en la que se veneraba una antigua y preciosa escultura de Jesucristo crucificado; la de S. Sebastián y la de Sta. Gertrudis la magna.

El portal principal entonces se abría en el claustro, que a su vez tenía la entrada propia por otra puerta, que se hallaba al extremo del callejón que nos había conducido hasta la iglesia.

Este claustro era de doble planta, de graciosas columnas talladas en espira en la planta baja, contrastando con las estriadas del piso superior, de marcada ligereza, ofrece todavía hoy un agradable aspecto y es bastante amplio y espacioso.

Al corredor inferior se abrían, además del portal de la iglesia, las principales dependencias del monasterio, como eran la sala capitular, el comedor y otras; pero en ellas no brillaba la suntuosa orna-mentación que el gótico dejó en otras abadías cistercienses. En La Real todo era sencillo y pobre, hasta el punto que, desde el aspecto artístico merecería poca consideración, de todas formas, la falta de importancia artística no quita a nuestro monasterio su valor histórico (Gaspar Munar)

La "Mare de Déu de la Font de Déu" y San Bernardo

Son pocas las advocaciones marianas que estén tan llenas de sentido como la de La Real, es decir la de la "Font de Déu" ("Fuente de Dios"), cuya fiesta se celebra el 15 de agosto. Con todo, no está muy extendida su veneración y, popularmente, no pasa de ser un silencioso pórtico a las antiguas y muy populares fiestas de S. Bernardo.

La costumbre de dar un brote de albahaca no tiene más antecedentes ni otro sentido que el que le dieron a principios del siglo pasado quienes introdujeron esta costumbre: satisfacer a quienes deseaban llevarse una hojas de esta olorosa planta. De esta manera, ofreciéndoselo espontáneamente, los visitantes ya no tenían pretexto para desgajar poco a poco las macetas que adornaban y perfumaban la capilla de S. Bernardo.

El beato Ramon Llull en La Real

Ramon Llull, después de una radical conversión, se puso al servicio del Amado, concretando su proyecto en tres puntos, según nos informa la Vida Coetània:

"entregar su vida por el honor de Jesucristo,
escribir los libros arriba indicados,
y hacer construir y edificar diversos monasterio
como se dijo más arriba".


Los libros debían ser el instrumento para convertir los mahometanos. Los monasterios estarían destinados a ser el lugar donde "hombres sabios y letrados estudiasen y aprendiesen la lengua arábica y de todos los demás infieles, y con esto pudiesen predicar entre ellos y manifestar la verdad de la santa fe católica".

Por más que el monasterio de La Real no tuviera esta escuela y biblioteca famosas, contaba, sin embargo, con unos mínimos exigidos para la formación de los jóvenes monjes. Al mismo tiempo era un lugar que se prestaba a la contemplación y podía ofrecer una ayuda para el aprendizaje de una vida espiritual profunda. Ramon tuvo el primer contacto con el monasterio después del enojoso conflicto con su esclavo, que había blasfemado y, además, amenazado de muerte a su señor. Ramon dudó si debía castigar hasta con la muerte al esclavo que le había enseñado árabe para dar gloria a Dios, castigo que, a su juicio, merecía por haber blasfemado y haber amenazado con matarle. Mientras se hallaba "en gran duda y perplejo sobre lo que haría (...) fuese a Nuestra Señora de La Real, para pedir a Dios Nuestro Señor que le inspirase que debía hacer del dicho moro".

Una estancia más prolongada sirvió a Ramon para entrar en contacto con algunos autores preferidos por los monjes, los cuales le familiarizaron con la mística monástica y con el agustinismo. Los libros lulianos son deudores, en parte, a la orientación intelectual de las escuela monacal realina. También nuestro monasterio fue el lugar escogido por el beato después de haber morado un tiempo en "una montaña llamada Randa", donde se sintió profundamente inspirado, "e inmediatamente, bajando de dicha montaña, fuese rápidamente al monasterio de La Real, con el objeto de poder redactar más fácilmente dichos libros; y de hecho compuso uno muy notable, que intituló Art Major, y más tarde Art General, y, según este Arte compuso, posteriormente, otros muchos libros acomodados a la capacidad de las personas iletradas".

La formación de Ramon Llull no es deudora solamente a la soledad y a la escuela monástica. También el estilo de vida cisterciense que pudo experimentar en La Real le sirvieron de inspiración para crear el personaje central de su novela Blanquerna.

Su tercer proyecto: crear escuelas de idiomas orientales, recibió el apoyo del monasterio cisterciense. En el crepúsculo de su larga vida estableció en su testamento que sus libros, custodiados en un cofre, fueran propiedad del monasterio. El tiempo y la incuria de los hombres acabaron con tan precioso legado; de ello se lamentaba el abad Antoni Ramon Pasqual, a fines del s. XVIII. Valgan como reparación de tal error histórico el entusiasmo y dedicación a la causa luliana del mencionada abad, y algunas realizaciones de nuestros días.

El monasterio huérfano de monjes

El capitán general, conde de Montenegro, se adelantó al gobierno de Madrid y obró con más dureza cuando el 12 de agosto de 1835 suprimía todos los conventos, medida que supuso la práctica desaparición de la vida monástica masculina de Mallorca, hasta que en 1967 los Benedictinos se establecieron en Bincanella.

Las tierras, el mismo monasterio y muchos objetos de la iglesia se dispersaron; muchos se perdieron para siempre. A fines del s. XIX se inició la restauración del inmueble, y se recogieron materiales dispersos. También cambió la orientación del monasterio, puesto que sus nuevos moradores no eran monjes, sino misioneros.

La Congregación de Misioneros de los SS. Corazones

Después de algunas aventuras y ciertos acontecimientos poco edificantes, el obispo Jacint Mª Cervera tomó algunas drásticas medidas para normalizar la cura pastoral de la que, entonces, era la vicaría de La Real, con una demarcación territorial abarcaba el pueblo de Es Secar, y las casas y predios desperdigados entre almendros, algarrobos, higueras y huertos que había entre Establiments y las murallas de la Ciutat.

Una de aquellas medidas se concretó en llamar algunos presbíteros de la Congregación de Misioneros de los SS. Corazones -a la fundación de la cual el obispo había contribuido decisivamente el 1890- y les confió provisionalmente la atención pastoral de la feligresía de La Real.

Lo que se proyectó como provisional se ha perpetuado hasta nuestros días; poco a poco la feligresía cobró nueva fisonomía. También se construyó el ala poniente del claustro, completando así las obras que habían emprendido los monjes, entre fines del s. XVII e inicios del XVIII.

Estas construcciones recientes tenían un objetivo menos monacal: por una parte se pretendía aprovechas el ambiente de recogimiento y silencio para casa de formación de la congregación misionera y, por otra, ofrecer a la iglesia de Mallorca un lugar adecuado para que los presbíteros y laicos pudieran retirarse para practicar los ejercicios espirituales.

El mismo fundador de la mencionada congregación, P. Joaquim Rosselló i Ferrà, eligió el monasterio en restauración como lugar de retiro para sus últimos años, y en él murió el 20 de diciembre de 1909. Lo que fue su celda, junto con algunas salas continuas está dedicado a museo-exposición de objetos y documentos gráficos sobre este hijo ilustre de Mallorca y sobre la tarea que realizan los misioneros en diversos países los Misioneros que él fundó.

El monasterio, en las actuales circunstancias, sigue abierto al destino que recibió a comienzos de siglo pasado, acogiendo a grupos que buscan un espacio adecuado para la reflexión cristiana, o un lugar que permita trabajar tranquilamente en tareas culturales. Desde el monasterio se atiende a la comunidad parroquial de La Real.

La Biblioteca Balear, la Sala Capitular, el Museo Parroquial

El estado de dispersión a que había llegado el legado bibliográfico luliano impulsó a los nuevos moradores del monasterio a rehacer la memoria de Ramón Llull, iniciando una biblioteca, partiendo de un interesante fondo luliano. Lo que tuvo sus comienzos por los años 1980, ha ido en crecimiento, más por un sostenido entusiasmo que por disponer de medios económicos. La constancia en el primer empeño ha logrado crear un fondo bibliográfico de tema balear que supera los 10.000 títulos. Los manuscritos pasan de los 400, alguno de ellos, como el Consolat de Mar y Constitucions del Monestir de Sta. Margalida son de un valor cultural muy importante.

Al fondo balear hay que añadir uno de ciencias naturales, proveniente de la familia Moragues Monlau, y un tercer conjunto de ciencias eclesiásticas. Sumando estas tres partes, la Biblioteca del Monasterio supera los 40.000 volúmenes, que están a disposición de los lectores interesados.

La Sala Capitular, de armoniosa estructura, después de la supresión del monasterio se convirtió en dormitorio y establo. Actualmente está completamente restaurada y en ella pueden verse xilografías y grabados de tema luliano.

También los objetos litúrgicos fuera de uso y algunas piezas que pertenecieron a los monjes - conservadas casualmente y recobradas- se han reunido en un pequeño museo parroquial.

Actualidad del Monasterio

La tristeza y la rabia inundan nuestros corazones, por que de nuevo la mano del capitalismo, ese mal endémico de nuestros días, se cierne sobre nuestro Monasterio, pretendiendo enclaustrarlo; rodeándolo de construcciones modernas que deslucirán y apagaran la belleza y la Paz que rodean a este insigne Monasterio, un crimen arquitectónico que desean cometer algunos personajes, que en su necedad solo entienden de transacciones económicas y desoyen a la voz del pueblo, que está harta de ver, como se rodea la historia de nuestra tierra, de montones de cemento y armazón, destruyendo el legado histórico de nuestro hijos, una barbarie que nadie tiene derecho a cometer y que solo se justifica por la falta de principios morales y éticos de algunas personas, que se erigen en la actualidad en cargos políticos, que han obtenido, prometiéndole al pueblo que velaran por sus intereses, vana manera de velar por nuestros intereses, si de esta forma se destruye nuestra historia y el legado de futuras generaciones.


Medidas y actuaciones

Los vecinos del Secar de la Real solicitarán dictámenes jurídicos y
técnicos para proteger el entorno del Monasterio de la Real.


Por segunda vez, desde que se conocen las intenciones del Ayuntamiento de Palma de construir el Hospital de Son Dureta en el Secar de la Real, los vecinos de la zona se reunieron ayer en asamblea en el interior de la iglesia del Monasterio. Participaron unas 500 personas a quienes los representantes de las entidades convocantes explicaron la reunión mantenida con el regidor de urbanismo, señor Rodrigo de Santos, el pasado 7 de enero.

Ante la afirmación del Ayuntamiento de Palma de que la construcción del hospital es irrenunciable y ante las presuntas irregularidades y contradicciones que han aparecido publicadas en los medios de comunicación, los vecinos han decidido encargar la redacción de informes técnicos y jurídicos que puedan ayudar a parar tanto la construcción del hospital como de nuevas urbanizaciones. Los vecinos asistentes apoyaron con su voto a mano alzada participar económicamente en todo lo que sea necesario.
Estas actuaciones legales consistirán en:

PRIMERO: Encargar a un gabinete jurídico de Madrid experto en cuestiones urbanísticas, las alegaciones a formular contra el Plan Territorial de Mallorca, actualmente en exposición pública.

SEGUNDO: Encargo de informes técnicos de los usos agropecuarios y posibilidades de las áreas de suelo rústico que rodean al Monasterio de la Real, con el fin de justificar su protección, elevando así mismo dicho grado de protección

TERCERO: Encargo de las actuaciones legales en relación a la compra de Son Espases Veill por parte del Ayuntamiento de Palma, para la ubicación del Hospital Son Dureta II, tendentes a anular los acuerdos municipales correspondientes, por no ajustarse a la legalidad.

CUARTO: Encargar un dictamen a fin y efecto de depurar las posibles responsabilidades penales que puedan derivarse del proceso urbanizador en el entorno del Monasterio de la Real, justificado tanto por el Plan Territorial como por el Ayuntamiento de Palma

Al mismo tiempo que se preparan estas actuaciones legales, los vecinos del Secar tienen previsto participar en otros actos más populares. Mañana, día de Sant Sebastiá, participarán en la Diada Ciclista convocada por el Ayuntamiento de Palma vestidos con camisetas donde se puede leer "Salvem la Real". En febrero, montarán una carroza para la Ruta y se adherirán a la manifestación convocada bajo el lema "Qui estima Mallorca no la destmeix". También está prevista una ballada (baile) popular el domingo dia a 29 de febrero, a las 12 de la mañana a cargo del grupo AL-MAYURKA, los cuales se ofrecen a actuar desinteresadamente y a la que invitamos a todos los vecinos, no-solo del Secar de la Real, si no a toda la gente de Palma que quiera asistir. Se animó a la gente a pintar y colgar sábanas en sus casas con lemas reivindicativos al estilo de los que ahora cuelgan en los muros del Monasterio.

En la asamblea estuvo presente el superior de los Missioners dels Sagrats Cors, padre Josep Amengual, quien ya tuvo que enfrentarse a los políticos en los años 70, cuando era rector de La Real, para evitar la construcción de una "ciudad satélite" que se quería construir en las zonas. El padre Amengual animó a los asistentes a trabajar unidos para defender la riqueza cultural y paisajística de Mallorca.

Templebalear y Templespaña, contra el crimen arquitectónico

Las organizaciones Templebalear y Templespaña desean expresar su más enérgica protesta contra aquello que consideran una aberración, un "crimen arquitectónico" cometido por inescrupulosos que pretenden enriquecerse a costa de de la destrucción del patrimonio histórico y de la depredación paisajística. En este caso, es tal la ignorancia, la falta de creatividad, de imaginación y de sentido común, que pretende rodearse a un monasterio cisterciense del siglo XIII de construcciones vanguardistas...

Ante estas injustificables intenciones, cabe preguntarse: ¿Hasta dónde pretenden llegar en su ceguera los responsables políticos? ¿Qué va a ofrecerse al turismo cultural cuando ante tanta torpeza ya no queden monumentos histórico-artísticos que mostrar sin que la visión quede empañada con modernos engendros arquitectónicos? ¿Qué imagen deplorable se quiere ofrecer a los visitantes? ¿Por qué se empeñan en destruir la belleza histórica de nuestras Islas a fin de satisfacer intereses especulativos?.

Es inaceptable, y de ahí que mostremos nuestra repulsa e invitemos a todos los amantes de la arquitectura medieval y religiosa a que, en la medida de sus posibilidades, sigan nuestro ejemplo, formulen sus quejas y difundan estas tropelías; y a vosotros, seguidores y simpatizantes del Temple, os recordamos que el venerable San Bernardo, el Santo Patrón, volcó su esfuerzo y su dialéctica en conseguir que la Orden del Temple naciera para impulsar los más elevados principios de la Caballería Cristiana. Justo es que ahora demostremos estar movidos por el verdadero espíritu de los Caballeros de la Milicia de Cristo y ofrezcamos nuestro apoyo a las personas que luchan por preservar nuestro legado histórico y la Casa de nuestro insigne y amado precursor San Bernardo de Clairvaux.


" Cada vez que se destruye patrimonio histórico, algo de nuestro propio pasado muere"

Si deseas colaborar con la acción social que en favor de los inmigrantes qe llevan a cabo los misioneros del Sagrado Corazón de Cristo del Monasterio de Santa María la Real y San Bernardo, puedes hacer tu donativo a:

Nº de cuenta del Monasterio de Sta. María la Real y de S. Bernardo
-SA NOSTRA-
2051-0186-05-0406889494


TEMPLARIOS, ¡POR SAN BERNARDO!

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