"
Sus cosas no podrán ser comprendidas por la generalidad,
solamente lo serán, por aquél pequeño número de aquellos
que estarán destinados a preparar, en algún sentido
o en otro los gérmenes de un Ciclo Futuro"
René
Guénon
vv
CONCEPTOSY OBJETIVOS INICIALES
vv
No
hay duda de que la Orden del Temple se identifica
con las Cruzadas, cronológicamente nace con la
Primera Cruzada y se disuelve cuando se torna
imposible el proyecto de la última. A pesar de
que la Orden fue oficialmente proscripta y disuelta
tengamos muy en cuenta que nunca fue condenada
por la misma Iglesia Católica y hoy día, ante
la incontestable prueba del Acta Vaticana que
la absuelve de todos los cargos imputados en su
infame proceso, no podemos negar que vuelven a
tomar vigencia muchas de sus motivaciones, aportes
a la civilización y al progreso de la humanidad
en su más amplio sentido.
Cuando se encara el estudio o al menos se trata
de conocer e interpretar a la Orden del Temple
encontramos bien definidos cuatro planos:
El religioso
El histórico-militar
El económico-financiero
El esotérico o los misterios
De los dos primeros
y del cuarto, se han ocupado y se siguen ocupando
cientos de eruditos autores e investigadores de
diversos países, algunos serios otros no tanto,
algunos manifiestamente parciales otros con cierta
objetividad. Es evidente que está lejos de mí,
entrar a opinar o pretender siquiera explayarme
en estos aspectos a los cuales mi intelecto, a
causa de mi formación universitaria economicista,
respeta en grado superlativo. Por lo tanto en
esta charla de amigos, me parece demasiado pomposo
llamarla "clase", trataré de comunicarles mi limitados
conocimientos de los aspectos económicos y financieros
que rodearon la actividad de nuestra querida Orden
del Temple en los increíbles 200 años de existencia
que podemos denominar "oficial".
Como todo estudio
de los Templarios siempre nos vamos a encontrar
con un terrible vacío de documentación; muchos
de estos testimonios escritos desaparecieron o
fueron destruidos. Muchos hechos y acontecimientos
difícilmente puedan demostrarse con documentación
fehaciente, sería por casualidad que se pudieran
encontrar documentos secretos y menos los que
jamás se hicieron públicos, sobre todo aquellos
que los Templarios hubieran escrito para manifestar
intenciones o planes de gran envergadura. Es por
ello que debemos basarnos en la realización de
trabajos de hormiga, recorriendo ingente bibliografía,
haciendo un seguimiento muy parecido al de Sherlock
Holmes y sacando conclusiones basándonos en indicios
y deducciones. Y muchas veces, también como en
el caso de este personaje, nos pasa de tener la
solución a la vista y nos perdemos en lo más simple
o evidente.
También es interesante
acotar que, cuando se emprende una investigación
que afecta hechos históricos o del pasado de la
humanidad, no siempre los temas estrictamente
históricos o quienes son los eruditos en esta
materia, son los que pueden abrirnos los ojos
de lo que realmente sucedió y por qué. Muy a menudo
la Historia necesita reunir otros conocimientos,
otras disciplinas, a veces muy ajenas a la misma
Historia, para sacar conclusiones y establecer
verdades que por sí sola, la Historia no podría
llegar a desentrañar.
Mucho se ha hablado
y escrito aseverando que los Templarios fueron
artífices de su propia decadencia al olvidar sus
famosas Reglas y su objetivo primordial de la
defensa de Tierra Santa, y fueron víctimas de
su codicia y de un manejo interesado de sus inmensas
riquezas.
Es evidente que
si es difícil aceptar el concepto monjes-soldados
con la aparente contradicción de sus términos,
imagínense como deberíamos pensar en monjes-banqueros.
Pero si tenemos
en cuenta sus objetivos primigenios, sembrados
por el gran visionario que fue Bernardo de Clarval,
nos damos cuenta que a la luz de conceptos modernos
de civilización, progreso y cultura, resulta totalmente
lógico y necesario alcanzar el poder económico,
pero no como un poder más, agregándolo al militar,
sino más bien como una herramienta indispensable
para el cumplimiento de un objetivo.
La tradición celta,
sin duda, influenció en gran medida, en la creación
de la Orden. San Bernardo y sus más cercanos colaboradores,
el abad Suger de Saint Denis en Paris, el Abad
Pedro el venerable de Cluny, San Esteban de Harding
del Cister, el propio Hugo de Payns crearon la
Orden de los Pobres Caballeros de Cristo, con
objetivos que podemos llamar metafísicos o religiosos,
y una pantalla de sus actividades proclamándose
como la fuerza militar que los hacía consituirse
en los artífices de la protección de los peregrinos
en Tierra Santa y defensores de los Santos Lugares.
Ahora bien, qué
pasa si nos olvidamos por un momento de estos
objetivos más o menos "oficiales" que han sido
tratados por muchos autores e historiadores, y
nos ponemos pensar que la creación de la Orden
y su posterior actuación obedeció a un objetivo
mucho más abarcativo y primordial.
La creación
de un nuevo orden en Occidente impulsando un tipo
de civilización que hoy denominaríamos occidental
y cristiana
Los Templarios
eran maestros para aplicar la táctica del tero,
poner el huevo en el nido y cantar lejos de él
para despistar a sus enemigos.
En muchos escritos del Cister, su joven abad proclamaba
la necesidad de que la humanidad estuvieras organizada
para que los hombres cumplieran sus objetivos
materiales y espirituales.
San Bernardo pregonaba que una organización política
de la civilización debía tener como objetivos
básicos tres elementos:
Garantizar pan, o comida
a sus componentes
Aplicar el conocimiento
para obtener las mejores herramientas
Garantizar la circulación
del conocimiento, los bienes y los hombres.
En una palabra manejar los medios de comunicación.(Caminos
y mares)
A estos conceptos se le debía
agregar que los que ejercían el poder debían ser
responsables de la seguridad y la aplicación de
justicia. A su vez debía existir una fuerza compuesta
por un ejercito poderoso, rica en los aspectos
materiales, pero con una salvedad; ésta debía
ser manejada por gente desinteresada en sí misma,
protegiendo toda actividad humana. Hacía hincapié
también, en que esta concepción de civilización
debía tener como pilares la espiritualidad y el
conocimiento.
Entre otras cosas se afirmaba que sin lo espiritual,
el trabajo no es más que un reflejo condicionado
y lo intelectual memoria aplicada.
La tradición celta, inspiradora de algunos conceptos
anteriores, daba fundamental importancia al poder
sobre las vías de comunicación como propiciadora
de cualquier acción civilizadora. Las vías romanas
eran militares, las de los galos eran comerciales,
los Templarios llegaron a ejercer un control y
vigilancia sobre las vías de comunicación del
mundo conocido en ese entonces. No había nada
escrito ni oficial al respecto, simplemente imponían
su presencia e idoneidad, sin duda obedecían a
una orden superior.
Lo que más sorprende del accionar templario es
la firmeza de sus designios, la continuidad de
su acción y la habilidad y pragmatismo para utilizar
los mejores medios en el momento más oportuno.
Para nuestros conceptos actuales sobre el capitalismo
lo que más llamaría la atención es la gran creación
templaria: el Banco Nacional o el Gran Banco como
institución (el nombre de sucursal fue inventado
en esa época y se utilizaba para designar una
sub-comandería.)
Lo ingenioso del Temple fue la utilización de
un banco como una importantísima y fundamental
herramienta de desarrollo económico comercial,
no como una institución con fin de lucro o riqueza
en sí misma.
Si pensamos que Hugo de Payns fue el mismísimo
fundador de las Casas de Londres y Paris, que
se construyeron teniendo en cuenta una arquitectura
de fortaleza, en medio de importantes vías de
comunicación, en ese momento muy cercano a la
génesis de la Orden:
A qué objetivo militar obedecía la creación de
ambas importantes encomiendas?
Qué necesidad había de emplazar tan importantes
construcciones fortificadas, cuando se estaba
lejos de los frentes militares?
Por qué construyeron el imponente castillo del
Temple de Paris con su famosa torre, en medio
de la ciudad? Ni siquiera el rey tenía algo parecido.
Cuando Hugo de Payns las funda, ni siquiera se
había comenzado la recaudación de las importantes
donaciones que luego llovieron sobre la Orden;
todavía no se había desarrollado la actividad
bancaria y financiera. Sin embargo ya se constituían
Londres y Paris como los dos más importantes centros
de la actividad financiera y se pensaba en la
creación de estas dos Casas Bancarias como casas
matrices de la actividad.
No es razonable pensar que ya se tenía claro el
proyecto de llegar a una especie de hegemonía
económica mediante la creación de una gran empresa
multinacional apuntalada por una poderosa banca?
Irrumpen también con una novedosa operatoria del
manejo de la riqueza. Todos los grandes señores,
príncipes y reyes de la época, estiman que la
base de la potencia económica de sus estados está
en el atesoramiento de metálico, oro o plata,
en lingotes y monedas, es decir se es más rico
o más pobre evaluando la presencia física de oro
y la plata en sus arcas.
Los Templarios ponen en práctica una novedosa
teoría, las riquezas se potencian con inversiones,
con su movilidad; ellos aligeran el peso del metal,
le dan alas, ponen en práctica algo que hoy día
es totalmente normal en las grandes empresas:
no hay que dejar dinero inmovilizado en caja.
El secreto del poder y la riqueza de la Orden
está en una gran innovación: ponen en marcha y
crean el crédito.
Los Templarios concibieron la Banca tal como hoy
en día funcionan los modernos sistemas bancarios:
toman depósitos y se emiten papeles (Letras y
cheques) para evitar el movimiento de metálico,
llevan fondos de donde sobran hacia donde faltan.
Y a todo ese circuito le dan confiabilidad y eficiencia.
El Temple es la caja fuerte de todos. En Paris,
Londres o Jerusalem los objetos de valor, el metálico,
los documentos importantes son confiados a sus
monjes, ganan la confianza de los soberanos. Muchos
de ellos . se transforman en los ministros de
hacienda de reyes. Los templarios les enseñan
a hacer fructificar sus depósitos, desarrollan
una ciencia del dinero que no tuvo parangón en
su época. Compiten con lombardos y judíos, pero
por su rectitud, eficiencia y honestidad los suplen
con ventaja.
Muchos autores le asignan un papel secundario
a la actividad templaria en el plano financiero,
además la toman como causante de su decadencia
y del abandono de los objetivos primordiales fijados
en sus Reglas originales.
Pero una vez más, creo que nos equivocamos y subestimamos
a la Orden. Esta operación, para el templarismo,
es una de las más importantes herramientas y principal
eje de una superior misión civilizadora. Conceptualmente
San Bernardo afirmaba que ninguna obra civilizadora
podía desarrollarse sin tener seguridad en el
intercambio, y que éste debía hacerse en todos
los niveles y al alcance de todos los involucrados.
Este intercambio generalizado se debía llevar
a cabo con honestidad, seguridad en los registros
contables y administración, con continuidad en
el tiempo, con reglas claras conocidas por todos.
Había de aplicarse por igual a reyes y pequeños
comerciantes, y servir para capitales chicos o
grandes, y ser brindado por una institución ,
no cabía duda de que la única que podía llevar
adelante tan ambiciosa operatoria era el Temple.
Todo estaba contenido en las Reglas inspiradas
por San Bernardo: la Orden debía ostentar el poder,
pero ninguno de sus componentes caballeros podía
sacar ventajas personales de ello.
No hay duda de que la actividad del Temple en
Occidente, mucho más financiera que militar, tenía
objetivos que sobrepasaban sobradamente, si tenemos
en cuenta sus resultados, las necesidades militares
y estratégicas de Tierra Santa.
Como dijimos anteriormente, el propio Hugo de
Pyens dejó en marcha los dos centros financieros
más importantes (Londres y Paris) y dejó a sus
espaldas al procurador de la Orden Hugo Rigaud,
verdadero cerebro de la organización administrativa
financiera.Tan mal no les fue. ¿ Quién duda de
que hoy día, ambas ciudades no sigan siendo, dos
de los centros principales de la economía mundial?
El
propósito de este trabajo es mostrar los aspectos
económico- financieros de la Orden del Temple.
Como esta actividad se desarrolló principalmente
en Europa Occidental, nos ocuparemos de la organización
templaria de este continente y no nos detendremos
en la organización de la Milicia Templi en los
reinos cristianos de Ultramar, que es bien conocida
por todos.
No existe ninguna duda
de que los Templarios de Tierra Santa no hubieran
existido ni hubieran podido realizar su misión
sin los Templarios de la retaguardia, los que
actuaban y trabajaban en Europa. Unos eran la
punta de la lanza los otros eran el asta que les
proveía de hombres, armas, caballos, pertrechos,
comida y fundamentalmente: dinero
Para ambos grupos regía
la misma Regla, utilizaban la misma vestimenta,
efectuaban las mismas oraciones, tenían los mismos
derechos y obligaciones y obedecían a un único
Maestre, pero, evidentemente, las varias ramas
de la Orden desarrollaron diferentes actividades
y habilidades según la región en que estaban implantadas.
Una vez más el Temple demuestra su gran versatilidad
y pragmatismo.
Por ejemplo: el Caballero
Templario que cumplía tareas en España, no debía
desarrollar las mismas actividades que en Francia,
Italia o Inglaterra.
Inglaterra, Francia
y España eran las tres regiones más importantes
de Occidente e importantes para la Orden., éstas
eran sus depósitos, sus graneros y sus arsenales.
En cada una la Orden
encontró una acogida más que favorable; desde
sus más tempranos días recibió donaciones, tierras,
edificios, hombres. Para 1291 tenían diferentes
características.
Cada una de estas tres
provincias (Francia, Inglaterra y España) tuvieron
distintivas funciones dentro de la Orden y más
importantes aún si tenemos en cuentas las disímiles
relaciones con los soberanos en cuyos reinos actuaban.
En todas la Orden poseía y administraba grandes
extensiones de tierra.
Inglaterra se asemejaba
a un puñado de arena que se hubiera distribuido
por su territorio, donde cada grano representaba
una granja o un castillo. En Francia en cambio,
9000 factorías y encomiendas cubrían todas las
rutas de su actual territorio. En España, donde
no era fundamental la producción sino la lucha
contra los moros, solo en Aragón había 38 castillos
fortificados enclavados y dominando señorías completas.
Además administraban y cuidaban más de 120 pueblos
pequeños.
Pero en sentido contrario
en España con respecto a las otras dos , la Orden
no era predominantemente una hermandad caballeresca
dedicada a la economía. La rama española sin duda
tenía como misión pelear contra los moros en la
reconquista de Aragón, y más hacia el Sur estuvo
empeñada en ello casi hasta su disolución, pero
por ello obtuvo un tercio del reino de Aragón.
Movida inteligente típica de los Templarios de
Europa.
Hasta aquí parecía que
el accionar templario era igual o parecido a lo
que sucedía en Inglaterra y Francia, pero los
hermanos españoles tenían dos aspectos esenciales
en su organización que los diferenciaba claramente
del resto de la Orden. Eran todos nativos de España,
muy raramente enviados a otros países y mantenían
la obediencia a su rey. Esta última condición
parecía rara, pero se ve que era condición impuesta
para disfrutar sus inmensas riquezas peninsulares
provenientes de las donaciones. La primera era
bastante lógica ya que los guerreros eran necesarios
allí; el enemigo estaba
en las puertas de su país, tenía sentido entonces
que económicamente y militarmente defendieran
la Fe en su patria, en vez de ser enviado al exterior.
En Inglaterra, no se
debía fidelidad al rey; al contrario, los sucesivos
monarcas fueron dándole más y más prerrogativas
a la Orden.
Como no había Infieles
en Inglaterra ni peligro de que los hubiera, todos
los guerreros eran enviados a Tierra Santa. Quedaban
entonces los granjeros y financistas. Inglaterra
personificaba exactamente la Orden, rama no militar
en el Oeste. Cuando la Orden fue disuelta había
solo 135 Caballeros templarios guerreros en el
país. Esto da una idea lo desproporcionada que
era la organización de la Orden en el Occidente
comparando su gran poder con sus tropas en la
región. Entre otras cosas como hacían estos 135
Caballeros para controlar y manejar todas las
posesiones inglesas y los miles de trabajadores
en ellas?
Estas eran tan importantes
que algunas de ellas todavía existen y se cree
conservan algunas de sus características. Por
ejemplo Oxforshire, encomienda templaria especializada
en trabajos metalúrgicos, que hoy en día es famosa
por ser sede de importantes y reconocidos talleres
de fabricas de autos.
¿Cuál era la razón para
que tan pocos pudieran controlar a tantos miles
y a tan largas distancias? Solo una: Dinero.
El gran valor de Inglaterra
para la Orden eran sus beneficios. Los templarios
hicieron de Londres, junto con Paris un gran centro
financiero, que permitió el gran desarrollo económico
de su puerto y de toda Inglaterra.
Los establecimientos
ingleses eran particularmente exitosos porque
no pagaba ningún tipo de impuesto, a pesar de
que en la época eran brutalmente exigidos por
los señores y monarcas. Los templarios estaban
libres de todas las cargas: hacían tierras de
pastoreo, desmotaban bosques, araban tierras todo
sin dar cuentas a nadie, ni ser inspeccionados
por los guardia reales Además los propios miembros
de la Orden y sus granjeros, artesanos y colaboradores,
estaban exentos de las obligaciones militares
hacia los soberanos.
La Orden en Inglaterra
era su propio juez, no sólo para ellos sino para
todas las personas que estaban bajo su protección
o viviendo en sus territorios. Esto les trajo
algunos problemas con los demás comerciantes,
parroquias etc. El Rey Ricardo Corazón de León
y su hermano Juan tuvieron que sustentar varias
veces estos privilegios ante reclamos de algunos
de sus súbditos, por ello la Orden tuvo que darles
algunas dádivas a los alicaídos tesoros reales,
muchas veces en efectivo, otras con caballos o
pertrechos. Pero la Orden seguía siendo riquísima
y poderosa, sus rentas ascendían a 5.200 libras
por año (Cada libra era 240 peniques; para tener
una idea con un penique se le daba de comer y
vestir a una persona por día)
La base de la organización
en Europa eran las famosas comandarías o encomiendas;
varias de estas formaban una bailía. En éstas
funcionaban los capítulos regionales, donde se
reclutaban los nuevos miembros. Varios Capítulos
formaban las Provincias.
En el momento de mayor
auge de la Orden existían 9 provincias (6 dobles
y 3 simples); las denominadas simples era las
que estaban en contacto con el Islam.
Cada encomienda o comandería
se instalaba generalmente cerca de un río; era
una verdadera explotación agrícola que producía
y ofrecía víveres a una gran comunidad. Se sembraban
y cosechaban trigo, mijo y alfalfa, uvas y aceitunas.
Tenían granjas menores
anexas, con sus herramientas y su personal especializado,
otras tenían talleres donde trabajaban herreros,
carpinteros, y ocupaban varios centenares de hectáreas,
llegando algunas a mayores dimensiones. Generalmente
se construía un molino comunitario anexando también
un horno, explotados por la propia administración
templaria. Se criaban caballos, vacunos, lanares,
caprinos y porcinos.
Cada comandería llevaba
un muy detallado "inventario" de sus bienes, animales
y "stocks".
Según la región y las
habilidades de la gente del país se producían
mercaderías de todo tipo: Telas, vinos, quesos,
armas, utensilios para el culto, velas, objetos
de carpintería. En fin, tenían el concepto de
producir más de los necesario para vivir, ya que
la diferencia se comercializaba.
Cuando había excedentes
de productos en una región, la comandería ponía
en marcha el aparato de distribución y se comercializaban
los excedentes allí donde escaseaban. También
se efectuaba una política de subsidios cuando
se necesitaba fomentar la producción de un determinado
bien. Algunas veces se optaba por políticas de
precio "sostén" para determinadas regiones que
sufrían algún tipo de escasez de productos básicos
y podrían sufrir el abuso de los comerciantes
de otras regiones donde circunstancialmente abundaban.
Las encomiendas de la
Orden estaban organizadas muy meticulosamente.
El territorio bajo su jurisdicción se dividía
en porciones para construir casas (con huerto
individual) y se les agregaban lotes de tierra,
donde el cultivo o la explotación eran colectivos
con zonas comunes de pastoreo.
La encomienda propiamente
dicha era una edificación cuadrada, con espesos
muros y cuatro torres en sus ángulos. Generalmente
tenía un estanque artificial. Los templarios eran
excelentes constructores de espejos de agua artificiales
que utilizaban como depósitos de agua para riego
y vivero de peces.
Había dentro del recinto
una edificación conventual, donde vivían los caballeros,
otra denominada mesnada donde habitaban los obreros
y artesanos con sus familias y finalmente el área
de hospedaje u hotel donde se alojaban los peregrinos
y viajeros en tránsito. Muchas veces en las cercanías
extramuros funcionaba un leprosario. Cada encomienda
tenía su capilla que estaban siempre bajo la advocación
de Nuestra Señora (Nôtre Dame).
En dependencias vinculadas
a los conventos de la Orden del Temple, se reprodujeron
asociaciones de constructores según la tradición
de los "collegia" florecientes en el Bajo Imperio
Romano.
San Bernardo inspiró
algunos de los grandes objetivos de la Orden,
y por ello los Templarios fueron grandes constructores,
tanto en Europa como en Tierra Santa. Mantenían
una intensa comunicación de formas e ideas entre
las concepciones arquitectónicas de Oriente y
Occidente. Albergaban junto a sus sedes o encomiendas
logias o asociaciones de constructores denominadas
"Compañías del Santo Deber" que de igual manera
que las asociaciones monásticas conservaron los
secretos del Arte. Se dividían en jerarquías para
ejercer su actividad profesional, fijaban rituales
de asociación, contraseñas de cobro, establecían
los escalafones de progresos de sus miembros,
admitían la asociación con constructores libres
o temporales. Las Compañías de los Templarios
se encargaban de la construcción de edificios
militares, civiles y religiosos. Muchas veces
requerían la colaboración de profesionales independientes
como especialistas en arquitectura, escultores,
canteros etc.
El régimen que regía
la vida de los colonos era bastante liberal; entre
otros beneficios gozaban de libertad personal
absoluta, estaban eximidos de muchas cargas fiscales
del señor de la comarca, tenían el mejor servicio
de seguridad y vigilancia (los Templarios en persona),
usufructuaban una especie de autogestión asegurada,
siempre que cumplieran los objetivos de la encomienda.
Se manejaban con un consejo formado por 4 cónsules
y 4 consejeros bajo el control del prior o preceptor
(Total 9!!). Un código definía con precisión los
crímenes y delitos, con sus correspondientes castigos.
Detrás de todo este sistema hay que reconocer
el espíritu metódico del Temple
Dijimos que los Templarios
explotaban molinos y hornos comunitarios, su pan
y su harina eran los de mejor calidad y mejor
precio. Provocaron las quejas de los productores
independientes que debían competir con ellos.
Lo mismo ocurría con el vino; el que se producía
en las encomiendas era de buena calidad y se vendía
a precios accesibles.
Sin duda podríamos afirmar
que su producción se comercializaba en lo que
hoy llamaríamos "puerto franco" o más comúnmente
"free shop". La gran ventaja de las encomiendas
templarias era que gozaban, tanto para la fabricación
como su posterior comercialización, de una exención
total de cargas, que como en todos los tiempos,
los gobernantes aplicaban discrecionalmente a
toda actividad económica. Por ejemplo los productos,
animales y granos del Temple no pagaban derecho
de "portazgo" (tonlieu),de transporte, de entrada
y salida, de tonelaje, peajes de todo tipo, etc.
Esta estructura económica
funcionó de mil maravillas, en los 200 años de
manejo de la economía europea occidental no se
registraron hambrunas. Como detalle práctico,
los estudiosos del armamento que se utilizó en
diferentes ciclos históricos, detectaron que las
armaduras y las armas que se utilizaron durante
este período (S.XII y S.XIII) eran de mayor talla
y peso que las que se usaron en épocas más modernas.
A pesar de la riqueza
y prosperidad que tenían estos enclaves templarios,
la Orden nunca dejó de observar un estricto cumplimiento
de los votos de pobreza de sus componentes. Los
monjes-caballeros debían cumplir con la dádiva
obligatoria tres veces por semana. Además, cuando
comían dos templarios debía sobrar lo suficiente
como para alimentar a un pobre.
Los conceptos de libertad
y autogestión, pasando por la explotación de las
habilidades de cada miembro, así como también
la disciplina y eficiencia en las tareas cotidianas,
fue formando un embrión de lo hoy llamaríamos
clase burguesa occidental y cristiana.
Qué hubiese pasado si
una noble sociedad caballeresca, eficiente y disciplinada,
respetuosa del individuo y hábil para ejercer
un efectivo liderazgo, requisitos todos atribuibles
al Temple, hubiese estado vigente hasta nuestros
días?
Como vemos la organización
templaría era numerosa y compleja
la Orden era ante todo
principalmente religiosa y militar; era una selecta
máquina de guerra instalada y funcionando en Tierra
Santa y en otras tierras de Cruzada, algunas permanentes
como la de España y otras de actuación temporal
(Cataros). Esta máquina de guerra comprendía a
los combatientes: caballeros, escuderos, sargentos,
servidores, hermanos legos y servidores para tareas
domésticas; los cuerpos auxiliares como los turcopolos,
y los caballeros seglares.
En los establecimientos
templarios (castillos, conventos y encomiendas)
las administraciones eran encomendadas a los miembros
de las "Compañías del Santo Deber" o compañeros
de oficio como los constructores, que bajo la
dirección de un Templario se encargaban de la
edificación y mantenimiento de castillos y edificios
de la encomienda Los agricultores y granjeros
generalmente eran contratados.
El contraste más evidente
que existía entre los sacerdotes y los caballeros
y demás combatientes era de orden cultural. Los
sacerdotes eran los que dominaban las ciencias
sagradas, el derecho y defendían adecuadamente
a la Orden en los numerosos pleitos en los que
continuamente se veían implicados por razones
económicas o jurisdiccionales.
Los Caballeros Templarios
era una orden de guerreros, no de intelectuales.
Todos los autores convienen en que la mayoría
de los caballeros y escuderos eran sencillamente
analfabetos, pero en cambio la rama sacerdotal
y algunos miembros de las Compañías del Santo
Deber eran sacerdotes muy bien preparados o laicos
que surgían de las mejores y más progresistas
universidades de la época .
Hemos
visto que los Templarios fueron los primeros banqueros
de Europa en los tiempos donde la usura, los préstamos
de dinero por interés estaban prohibidos por la
Iglesia.
Por cierto había prestamistas en este período
medieval, y en algunas regiones donde no existía
antisemitismo, la comunidad judía que habitaba
en algunos estados europeos, ofrecía este servicio
a la comunidad, siendo utilizado inclusive por
reyes y señores feudales. ¿Qué hacía la diferencia
a favor de los Templarios? Era primordialmente
la ausencia de usura, la transparencia y lo completo
de su servicio operativo.
Veamos un ejemplo: era posible depositar una suma
de dinero en la encomienda de Paris, en una cuenta
cifrada discreta, detallando exactamente donde
se desearía cobrar esa suma, en qué moneda de
otro lugar y en qué momento. Todo este servicio
se brindaba a cambio del pago de un honorario
razonable. Los Templarios eran los que ofrecían
tal posibilidad, funcionaban como un Banco y una
Casa de Cambio simultáneamente; todo en una institución.
Las ventajas del sistema eran evidentes, se obviaban
los peligros de los viajes y se tenía certeza
y transparencia en la operatoria de los diferentes
tipos de cambio, con valores de distintas monedas
muy difíciles de equiparar entre sí (Cotizaciones
actualizadas).Esta sola tarea ya era considerada
admirable en la época.
Se cree que los Templarios tenían un patrón propio
de moneda, que sólo ellos manejaban. Una especie
de moneda de consolidación, que le permitía evaluar
las mejores oportunidades, aprovechando las diferentes
circunstancias de cada región, fueron pioneros
en el aprovechamiento de la "globalización" de
los negocios. El Temple de Londres era la plaza
favorita para tomar estas decisiones financieras
Además, gracias a los sistemas de movimientos
de fondos, los Templarios eran prestamistas de
dinero en gran escala (Se cree que una de las
razones de Felipe el Hermoso para ponerse en contra
de los Templarios y gestar su eliminación, fue
el ser deudor de la Orden por fuertes sumas en
oro y plata).
Las primeras conclusiones que surgen al estudiar
este tipo de servicios dado por los Templarios
y sus encomiendas, es que funcionaba una verdadera
red de distribución de dinero, en diferentes monedas
y formas (algo así como lo que hoy día llamaríamos
un sistema de "clearing")
Se emitían regularmente estados de cuentas consolidados,
tanto para los clientes como para las casas templarias
entre sí, balances por encomienda, gestiones de
créditos y cobranzas, informes de unos a otros
de los distintos saldos de cuenta, e informes
de resultados entre las grandes ciudades de Europa
medieval que formaban parte de las diversas provincias
y capítulos.
Eran realmente precursores de un sistema de inversiones.
Lo común entre los grandes señores y príncipes
era que el metálico que provenía de las recaudaciones
de impuestos, y que sobraba de algún gasto directo,
se atesorara en grandes cofres en un oscuro sótano
de un bien protegido castillo; lo esencial era
su atesoramiento físico en metales (monedas y
lingotes) y piedras preciosas. Los señores medievales
eran poderosos pero mal educados y rústicos, los
Templarios eran totalmente distintos, el manejo
de sus riquezas se parecía mucho más a las actuales
empresas multinacionales. Una multimillonaria
empresa actual raramente mantenga un saldo importante
en dinero efectivo, lo que dice vulgarmente saldo
de caja; por el contrario, es un signo de mala
administración tener inmovilizado dinero contante.
Pues bien, este concepto básico de economía moderna,
era manejado perfectamente por los ingeniosos
e inteligentes Templarios.
Sus riquezas: la
propia y la de terceros, administradas por ellos,
se encontraban en permanente movimiento, llevándolas
de un mercado de abundancia a otro de escasez,
aprovechando oportunidades de inversión (lo que
hoy llamaríamos funciones de "brockers", inversores)
buscando siempre el mejor rendimiento.
Compraban tierras, las hacían progresar (desarrolladores),
desmotaban bosques, construían molinos, puentes,
curtiembres, rutas a peaje, cobraban regalías
en ferias, almacenaban mercaderías propias y de
terceros. Acumulaban riquezas con más ganancias,
hacían compras globalizadas para sus posesiones
de ultramar en Tierra Santa, abasteciendo sus
encomiendas/factorías y tropas.
Lo curioso de todo esto es que todo estos movimientos
financieros los ejecutaba personal que no recibía
paga por ello. Simplemente era un deber de cumplimiento
de los objetivos de la Orden, pero, como vemos,
con un alto grado de eficiencia, transparencia
y honestidad.
Si comparamos un sistema bancario actual con el
de los Templarios, no hay duda de su similitud;
eran unos verdaderos adelantados de su tiempo.
Otro concepto moderno que manejaban muy bien era
el de las garantías en conjunción con un buen
sistema de información en cuanto a solvencia de
sus deudores.
Los Templarios concibieron la Banca tal como hoy
en día funciona, tomaron depósitos, emitieron
cheques o notas pagables a la vista, cobrando
una razonable y mínima comisión de corretaje.
Y sobretodo crearon un banco honesto!!!
Es imposible descubrir
con los reportes financieros de la época un solo
acto de usura o de mala fe en las operaciones
efectuadas en este sentido por nuestros monjes-caballeros,
ahora devenidos en monjes-banqueros.
La sustitución del metálico por papel que los
representa, puesta a circular ampliamente, no
fue un invento de los judíos sino, algo totalmente
original de los Templarios. Príncipes, barones,
nobles, burgueses y mercaderes depositaban sus
riquezas en sus sitios inviolables, con la facilidad
de retirar parte de ellos a su voluntad y mediante
letras o cheques cobrables en cualquier comandería
templaria diseminadas por todo el mundo conocido.
Estas letras son como plata contante y sonante.
El sello de la Orden en un pergamino es garantía
suficiente hasta para el más desconfiado.
Como ya dijimos, la gratuitidad de sus servicios
era aparente. La usura es anticristiana y está
prohibida, por lo tanto los Templarios no la empleaban,
pero existían otras maneras de percibir beneficios:
la comisión, los corretajes, las hipotecas, rentas
nominales que se transformaban en reales, dejando
beneficios para la Orden.
Cuando había excedentes de fondos en una región,
ya lo anticiparamos anteriormente con lo referido
a mercaderías, la comandaría ponía en circulación
estos fondos mediante subsidios, es decir pagaba
a valores mayores que los reales para agilizar
la economía de la región, prestaban sobre futuras
cosechas.
Las ordenes se transmitían en forma codificadas;
se cumplían y se destruían, por ello no quedaron
muchos antecedentes al respecto, más aún luego
de su caída en Francia en octubre de 1307, el
Temple no llevaba "oficialmente" registros de
sus transacciones. Eran conocidas sólo por un
nivel de iniciados y estos no rendían cuentas
a nadie, pero no había dudas que las decisiones
pasaban por el más alto nivel y se tomaban uniformemente
en toda la Orden, sin importar el lugar donde
se llevara a cabo la operatoria.
Los préstamos que hacían dieron lugar a la creación
de dos tipos de contratos:
mort-gage (prenda
muerta) donde el que pedía un préstamo
cedía la nuda propiedad del inmueble hasta que
el prestamista recibía la devolución de la deuda.(Hipotecas)
vief-gage (prenda
viva) donde a cuenta de una suma de
dinero se cedía el usufructo del bien también
aquí hasta el momento de la amortización del
préstamo. (Prendas flotantes)
A pesar de estas "garantías"
las mayor parte de las veces los bienes afectados
terminaban como propiedad total y definitiva de
los Templarios.
Cuando se actuaba en garantías o fianzas, los
Templarios siempre actuaban por la Orden, eran
demasiado avispados y celosos de las consecuencias
que les podía acarrear en caso de no estar bien
seguros en lo que hacían y a quién le daban la
garantía. La precaución especial que tomaban era
la denominada "la courtoise" ( traducida sería
"la cortez) que era el embargo inmediato de cualquier
valor que poseyera el incumplidor.
Otra creación templaria, fue la cláusula penal:
cuando no se pagaba una deuda a su vencimiento
se debía pagar un suplemento como compensación,
además ofrecían el "servicio" y los medios para
hacerla cumplir.
Banqueros de avanzada para su época, también ofrecían
garantías a compromisos que efectuaban algunos
de sus encumbrados clientes. Cuando San Luis proyectó
casar a su hijo con la hija del rey de Castilla,
los Templarios fueron garantes del pago de la
dote. Si la pareja real de Castilla,todavía con
posibilidades de engendrar hijos, hubiera tenido
un hijo varón, con lo cual la heredera dejaría
de serlo, le debía entonces al rey de Francia
una suma cercana a las 30.000 marcos de plata
garantizados por los Templarios.
Bancos de depósitos, banco de prestamos, banco
de negocios, casa de empeño, el Temple ponía en
práctica medios de pagos modernos.
Descubren e inventan el concepto de la intangibilidad
de la moneda, sus diferentes cotizaciones y el
giro contra cuentas de números.
El trafico del Rey de Inglaterra a sus posesiones
en lo que es hoy Francia, se hacen todas a través
del Temple. Los fondos que se mueven bajo la bandera
del Temple están asegurados, nunca serán atacados
ni navíos ni carruajes, ni siquiera por los soberanos
cuyos territorios atraviesan. Los principales
clientes del Temple, que tendrán cuentas a su
nombre serán los papas Gregorio IX, Honorio III,
Gregorio X, Honorio IV, Martín IV, Inocente III,
IV; los reyes de Inglaterra Enrique II, Ricardo
Corazón de León, Juan sin Tierra,; los reyes de
Francia Luis VII, Felipe Augusto, Luis VIII, San
Luis, Felipe (dos), la reina Blanca de Castilla,
los condes de Poitiers, Charles d´Anjou, Roberto
d´Artois, todos los hijos de San Luis, el Duque
de Borgoña, Juana de Navarra.
Fueron tesoreros del rey de Nápoles, Jaime I de
Aragón. Los mismos musulmanes de los territorios
de Ultramar confiaban sus dineros al Temple, por
miedo a que los avatares de la guerra los obligaran
a aliarse a los cristianos.
La Orden también se encarga de aquellas obligaciones
de clientes que tienen que hacer pagos periódicos.
Los templarios eran también depositarios de los
patrones de pesos y medidas.
Los contables del Temple igualaban a los banqueros
lombardos, genoveses y judíos en astucia y conocimiento,
pero le añadían la honestidad y la probidad que
éstos no tenían. El tesorero del Temple era el
consejero financiero de los reyes de Francia e
Inglaterra, cuando justamente éstos, no tenían
ni la gente ni los medios para crear sistemas
administrativos propios.
Eran depositarios del Tesoro real; es decir manejaban
la recaudación de impuestos. Cuando el rey pedía
contribuciones especiales o extraordinarias generalmente
se las encargaba a los Templarios, lo curioso
es que la mayoría de las veces recaudaban impuestos
y/o contribuciones de los cuales ellos mismos
estaban exentos.
Los importantes fondos que manejaban les permitían
adelantar plata o financiar a los mismos reyes
en complejas operaciones de finanzas públicas,
operaciones éstas que seguían aumentado la fortuna
y el poder de la Orden.
El personaje más conocido y honrado en Paris era
el hermano encargado de las funciones de tesorería
debido a sus contactos con el Rey y sus ministros.
En el Temple también funcionaban una especie de
ventanillas abiertas al público donde éste hacia
sus depósitos, se pagaban las rentas y pensiones
reales a sus beneficiarios. Cada uno de los cajeros
llevaba su propia contabilidad y en diferentes
monedas, al cierre se hacía la relación de las
operaciones.
En cuanto a las rentas de los dominios templarios,
todos los priores o comendadores debían depositar
los excedentes de sus explotaciones en forma y
fecha regulares, se hacían auditorias y controles
periódicos para el fiel cumplimiento de estas
obligaciones.
Con respecto a los depósitos de grandes señores
y príncipes, comerciantes, mercaderes y peregrinos,
se trataban por igual no importando cuán elevada
o pequeña fuese la suma involucrada.
Cuando uno de estos clientes depositaba dinero
o metálico se le abría una especie de cuenta corriente,
se le ponía ciertas condiciones de reembolso,
en qué tipo de moneda y en qué lugar se debían
efectuar éstos etc. También a los Templarios se
les confiaba el cobro de rentas y su reinversión,
ejecuciones de contratos y reembolsos de deudas.
La originalidad de los templarios radicaba en
imitar a los banqueros italianos en cuanto a dar
movilidad y posibilidades de reinversión a los
fondos a ellos confiados pero le agregaban respaldo,
habilidad y rectitud que la Orden garantizaba
a sus clientes.
Se hacían lo que hoy se conoce por balances tres
veces al año; en la Ascensión, en el día de todos
los Santos y en la fiesta de purificación de la
Virgen.
La clientela establecía cartas de pago que por
su escueta y tajante redacción fueron los antecesores
de nuestros "cheques", éstos eran a la vista,
con identificación o no del beneficiario y pagable
en diferentes lugares; se podían girar sumas de
dinero de una encomienda a otra.
Los que tenían cuentas en los Templarios podían
hacer traspasos de una cuenta a otra mediante
escrituras, sin movimientos reales de fondos.
Adoptaron los principios de la partida doble en
su contabilidad, los propios administradores de
las encomiendas actuaban como notarios públicos,
daban fe de actos entre terceros.
Si bien la usura o interés estaban prohibidos,
se cobraban algunas veces sumas de dinero al entregar
la suma original (mayor deuda inicial) pero por
conveniencia algunas veces los Templarios prestaban
sin interés a reyes y señores. Eran extremadamente
prudentes en los préstamos, generalmente existía
una garantía que como mínimo cubría el importe
del préstamo. Existían cláusulas punitorias o
multas en caso de incumplimiento. También se les
encomendaba la custodia de bienes en espera de
ejecución.
La Orden del Temple se fue convirtiendo prácticamente,
en forma natural, en un poderoso emporio económico-financiero
y en la primera mitad del s.XII en un eficientísimo
sistema financiero internacional, el más importante
de su tiempo.
Todo el mundo busca en un sistema financiero la
seguridad. Seguridad en el buen fin de las transacciones,
garantizada por una firma multinacional por encima
de los gobiernos. Sólo reconocían la autoridad
del Papa, todos requisitos que cumplía el Temple,
agregándole el carácter inexpugnable que tenían
sus castillos y establecimientos, y fundamentalmente
la solvencia absoluta que demostraron siempre,
hasta el fin, sus administradores.
Como veremos más adelante, siguiendo sus operaciones
de inversión, que fueron uniformes durante su
accionar, debemos intuir que el núcleo importante
de sus riquezas, al momento de la caída de la
Orden, estaba invertido, con buenas garantías
y con cláusulas que los ponían a cubierto de incumplimientos
y/o como diríamos hoy en día de "defaults".
Príncipes y papas rivalizan en la generosidad
hacia los Templarios, donándoles plazas fuertes
y dominios a algunos e inmunidades y privilegios
a otros.
Mucho antes de la muerte de San Bernardo la Orden
ya estaba instalada en casi todos los reinos de
la cristiandad. Desde principios del siglo XII
Enrique I de Inglaterra le había otorgado tierras
en Normandía, en 1129 en Castilla, en 1131 en
la Rochelle, 1136 en el Languedoc, luego en Bretagna
y Alemania. En España comienza el gran despliegue
del Temple cuando Alfonso I de Aragón y de Navarra
les cede su reino.
De todas parte el oro fluye hacia sus arcas, algunos
les pagan rentas anuales pero no solo en metálico;
comienzan a recibir especies y mercaderías de
todo tipo; nada es rehusado: viñas, praderas.
Para muchos pecadores de noble sangre no existe
mejor intermediario para sus culpas ante Dios
que estos monjes-soldados. Se le ceden tierra
con derechos a peaje, de tala de bosques, acequias,
navegación de ríos, puentes etc.
Luis VII les dona un gran terreno, en una zona
pantanosa al norte de Paris donde se construye
la famosa torre del Temple, sede central de la
orden. Solo en el actual territorio francés llegan
a explotar 9000 encomiendas, verdaderas empresas
agrícolo-ganaderas.
Los monjes-soldados son extraordinarios trabajadores,
tanto en las batallas como en las encomiendas,
son expertos en recuperar tierras improductivas,
desmontan grandes extensiones de terrenos, grandes
forestas, secan pantanos, arbustos y pastizales.
A menudo reciben tierras que nadie quiere y les
dan valor (developers), construyen casas, granjas,
castillos, toman mano de obra y fundan ciudades.
En Paris las posesiones Templarias representan
un tercio de la superficie de la gran capital
francesa.(1211).
En Oriente tienen las prerrogativas del botín;
cada ciudad, cada fuerte que conquistan allí,
pasa a ser de propiedad de los templarios .
La secta de los musulmanes Assasin, les pagan
un tributo anual de 2.000 besantes de oro.
Los derechos hereditarios que perciben los soberanos,
no se los cobran cuando el heredero es el Temple.
Otra gran habilidad de la Orden es su maestría
para organizar la distribución comercial de sus
productos.
Las ferias de Province, por ejemplo, eran casi
internacionales y duraban meses enteros. Eran
muy importantes en comercio de lanas, hilados
y cueros.
En estas ferias, verdaderos precursores de los
actuales "shoppings", la Orden se encargaba de
su organización, alquilaban los puestos o espacios,
a los comerciantes se les daba servicios de custodia
de valores y mercaderías.
Sobre la comercialización de los productos en
estas ferias, los Templarios recibían una especie
de IVA, era un valor añadido al precio. (Este
gravamen fue donado por los condes de Champaña)
En varias oportunidades compraban a los señores
del lugar el derecho a percibir ciertos impuestos;
es así que en 1214 compraron al conde de Montigny
el "tonlieu" de la carne y el ganado en pié; en
1243 hicieron lo mismo con las pieles, en aquel
momento había en Province 124 talleres de cuero;
no hay duda que hicieron casi un monopolio de
esta industria.
¿Qué hacían los Templarios con estas ganancias?
La mayor parte iba al tesoro de la Orden para
abastecer a las tropas y castillos de Tierra Santa,
pero otra no menor se destinaba a adquirir nuevos
bienes que a su vez fueran rentables; nuevos diezmos
y nuevas rentas seguras y regulares.
Los hermanos del manto blanco alquilaban sus casas
y tiendas y vendían los productos de sus granjas
a través de intermediarios; incluso poseían cadenas
de carnicerías donde vendían el producto a precios
razonables, lo que les acarreaba la cólera de
otros pequeños comerciantes que no podían competir
con ellos.
En Inglaterra el dinero provenía de las rentas,
el comercio y las operaciones financieras. Comercio
y Finanzas constituían la fuente de negocios con
los mejores resultados. Aparte de la compra venta
de artículos de comida y vestir en ferias y mercados,
los Templarios ingleses organizaron un productivo
mercado de lanas, granos, pescados y productos
lácteos. Específicamente en lanas lo concentraron
en Yorkshire y Lincolnshire, con tan alta calidad
que aún hoy estas localidades siguen siendo famosas
por sus "casimires". Esta sola rama de comercio
significaba para la Orden cerca de del 50% de
los beneficios originados en el reino de Inglaterra.
Londres era el centro de sus operaciones. Probablemente
empezó cuando Hugh de Payens inauguró su Torre
en 1128. Las actividades bancarias del Temple
se hacían objetivamente desde aquí. Desde el edificio
situado alrededor de la Iglesia Circular, operaba
un sistema nacional e internacional de crédito
y finanzas. Reyes, mercaderes y nobles depositaban
oro, plata y joyas para su salvaguarda, y ,a su
vez, acudían por créditos o para realizar pagos
a ultramar. Se trataba en lo posible de no involucrar
el efectivo o la caja; se empleaba con gran difusión
el invento Templario de los cheques o letras de
cambio para transferencias sin movimiento de metálico.
El Temple actuaba de dos maneras: como depositario
del tesoro real y como agencia donde esos beneficios
se recolectaban y auditaban. Aquí también, los
Templarios recolectaban los impuestos respecto
de los cuales ellos estaban explícitamente exentos.
Simultáneamente con sus convoyes armados y vigilados
por tierra y por mar se encargaban de los movimientos
de los fondos reales de un lado para otro.
También se los aprovechaba para enviar mensajes
o decretos reales a sus súbditos distantes, algunas
veces con personales embajadores, los Templarios
eran correo y agentes de viajes. También eran
activos consejeros "advisors", lo que hoy llamaríamos
asesores en el Parlamento y en sus Ministros.
En Europa las posesiones de la Orden llegaban
desde el estuario de Kenmare en Irlanda hasta
Croacia y Eslovenia. En Alemania, a pesar de la
Orden teutónica, había comanderías templarias
en Hanover y Berlín. En Italia había importantes
edificios y viñedos en Roma, Nápoles Perugia y
Verona entre otros. Adonde realmente eran importantes
, por razones estratégicas, eran en la isla de
Sicilia (Messina, Trapani, Siracusa y Palermo),
en todos estos enclaves agrícolo-industriales
las organizaciones templarias eran muy parecidas,
evidentemente solo en las grandes capitales Londres,
Paris y Roma la vida era más sofisticada y cosmopolita.
Allí tuvieron lugar las grandes operaciones financieras,
donde la Orden aceptó cuentas corrientes, grandes
depósitos, empeños de joyas. Se efectuaron operaciones
de créditos y adelantos de dinero, se extendieron
seguros de traslado etc.
Eran tan expandido y aceptado el uso del Temple
como agente financiero oneroso, que como ejemplo
tenemos que una vez el propio Papa, Alejandro
III pidió prestadas 150 libras y tuvo que repagar
158. Los Templarios no llamaban a esto interés,
decían que era el resarcimiento por el tiempo,
los trámites y molestias además del riesgo del
movimiento de las monedas.
El Temple y sus saneadísimas finanzas tuvieron
mucho que ver con aquella eclosión constructora
que llenó de monumentos religiosos y de nuevas
formas de arquitectura las ciudades cristianas.
El siglo XII es el siglo de las catedrales. A
partir de 1140 se van a construir 150 iglesias
de las cuales 80 son catedrales.
En 1140 se empieza la catedral de Noyon, 1153
la de Senlis, en 1163 Notre-Dame de Paris, en
1166 Piotiers, 1170 Sens y Lisieux, 1175 Soisssons,
1194 la de Chartres, 1200 Rouen, 1211 Reims, 1218
Coutances, 1220 Aimiens, 1229 Toulouse, 1240 Strasbourg,
1247 Beauvais, 1250 Metz, 1262 Troyes por no decir
que las más importantes.
Estas canteras de obra monumentales insumirían
períodos muchos años, decenas de ellos, durante
los cuales se pagaron arquitectos, talladores
de piedra, albañiles, carpinteros, escultores,
vidrieros.
Una pregunta surge inmediatamente. Con qué plata
se hizo todo esto? Como se organizaron las obras?
Como vemos el problema no era solo la disposición
de fondos, sino el trabajo de titanes, que tardaba
lustros enteros, de lo que hoy llamaríamos "Dirección
de Obra".
Coordinar las encomiendas de arquitectos y constructores
capaces de iniciar esa manera distinta de concebir
el templo, resolver los arduos problemas técnicos
que se planteaban, totalmente novedosos, presupuestar
y efectivizar los flujos de fondos necesarios
para esta grandes obras, sin duda requerían de
personas o instituciones poderosas en dinero y
en conocimiento, además de inmune a los avatares
políticos de la época para que no se interfiriera
las construcciones proyectadas.
Fuera de toda duda, y además, porque en este caso
así lo avalan documentos, solo la Orden del Temple
pudo estar en condiciones de afrontar los enormes
dispendios y la organización de obras monumentales
como éstas.
Tantos maestros de obra, tantos talladores de
piedras, tantos albañiles, tantos carpinteros.
Eran necesarios organizarlos, coordinarlos, enseñarles
y fundamentalmente pagarles. Se debía efectuar
las mismas tareas para la utilización de los transportes,
los encargados de maniobras, los supervisores,
los adoquineros, los aguateros, los cocineros,
los tiradores de cables, escultores, vidrieros,
carboneros etc.
El pueblo no tenía ninguna disponibilidad de dinero,
los reyes y señores tampoco. Las comunas apenas
se abastecían a si mismas, hay una sola respuesta:
EL TEMPLE.
Los templarios fueron los catalizadores de una
obra que hubiere podido ser anárquica, y que se
constituyó en una unidad básica del conocimiento
medieval.
Los templarios adquirieron de Oriente los principios
básicos que regirían la estructura de la construcción
y la costumbre - tomada de las cofradías de construcción
islámica- de asociar en un fin común a todos los
que intervendrían en la gran obra.
Iniciados en los secretos del conocimiento y en
su expresión por medio de la piedra, los canteros
y maestros de obra habrían adquirido su saber
en los conventos templarios y habrían salido de
ellos encuadrados en logias y embebidos de una
aspiración expresiva común. El Temple fue el aglutinador
de las cofradías de constructores.
Para organizar y transmitir a través de los años,
dado que las obras muchas veces abarcaban varias
generaciones de individuos, los conocimientos,
la organización de las obras, la coordinación
de los gremios, las distintas etapas de construcción,
como se debían escalonar lo provisión de los múltiples
elementos que componen una catedral gótica, se
manejaban con presupuestos y planes que hoy denominaríamos
de camino crítico o "perts".
Un hecho fundamental para tener en cuenta en el
poderío económico de la Orden es la Marina Templaria.
Muchos historiadores prestan especial atención
al ejercito templario de tierra pero poca a su
escuadra. Aspecto fundamental para comprender
el auge de la actividad económica de la Orden.
La diferencia esencial con la escuadra del Hospital
era que ésta última estaba destinada primordialmente
al combate, la del Temple era más "comercial".
Los Templarios siempre tuvieron cordiales relaciones
con los mercaderes de Venecia y su Dux.
La base del comercio mediterráneo estaba en el
puerto de Marsella, se transportaban unos 6 mil
peregrinos al año, dándoles todo servicio. Otras
de sus servicios comerciales preferidos eran el
transporte de armas y armaduras de guerra con
sus caballos.
La Rochèlle era el otro importante puerto en el
Atlántico Norte, rodeado de una red de encomiendas
fortificadas, del cual nos ocuparemos más adelante.
Lo que hoy denominaríamos turismo o transportes
de personas, constituía una fuente de muy interesantes
ingresos para la Orden.
Se efectuaba un incesante comercio de personas
y mercaderías a través de la flota; subir a bordo
de un buque del Temple suponía pagar menos pasaje,
beneficiarse con una seguridad máxima para la
época, calidad del personal a bordo, confiabilidad
de navíos y aparejos (eran muy bien cuidados y
modernos); se tenía asegurada una corajuda y organizada
defensa en caso de ataque por los piratas. Aquí
también tuvieron que hacer convenios con los armadores
de barcos de Marsella por la dura competencia
que significaba el Temple en estos aspectos. Al
botar barcos grandes para transporte de personas
(carracas de 30 metros de largo y ocho de ancho,
con dos mástiles y seis velas) llevaban más de
300 personas, por viaje; además incluían naves
menores de escolta y especialmente las tafureas,
que tenían una especie de rampa a sus costados
para embarcar caballos. Eran verdaderas caballerizas
flotantes, además completaban el "convoy" con
las muy famosas naves de guerra: las galeras (40
metros de largo y 6 de ancho).
Este lucrativo negocio, al que mayormente lo
constituían los peregrinos que iban a los Santos
Lugares, llegó a alcanzar, como dijimos, un tráfico
cercano a las 6.000 personas por año, que viajaban
desde Francia, Inglaterra, Italia y España.
Todas las casas templarias, sin excepciones, eran
usadas como alojamientos transitorios para viajeros.
Estos eran atraídos por su seguridad y completa
gama de servicios. Reyes, obispos, embajadores,
legados papales y diplomáticos utilizaban estos
alojamientos, muy bien pagos, algunas veces por
largos períodos que llegaban a ser años.
Es evidente que este gran desarrollo de negocios
conformados por la producción agrícola de las
encomiendas, las donaciones, el tráfico de mercancías
de todo tipo, las rentas regulares por recaudaciones
de impuestos, explotación de servicios públicos,
explotación de una inmensa flota, todo ello acompañando
a la desbordante actividad financiera pone en
evidencia un sentido moderno de la diversificación
de negocios y un alto grado de eficiencia para
lograr objetivos superlativos en pos de una meta,
que no podemos minimizar como un simple deseo
de obtener el poder de la riqueza material por
la riqueza en sí misma.
El
básico concepto que manejaban, que hoy día parece
una verdad de Perogrullo, era que la riqueza conceptualmente
no es solamente oro y plata; ésta está constituida
por la tenencia de bienes que permiten generar
más bienes, y a su vez tampoco la riqueza es un
fin en sí misma sino una de las mejores herramientas
para llevar a cabo una acción civilizadora.
La fortuna del Temple era esencialmente inmobiliaria,
proveniente de donaciones, algunas muy considerables,
de compras e intercambios. Los templarios eran
excelentes administradores, la mayoría de las
encomiendas templarias eran agrícolas, pero no
eran simples granjas sino verdaderas empresas
practicando a gran escala y según la calidad de
sus suelos la policultura.
Todo lo que se
producía y no se consumía se vendía. Se le agregaba
lo producido por alquileres y percepción de derechos
o impuestos de toda índole específicamente con
la explotación de servicios como molinos comunitarios,
aserraderos, hornos, peajes de puentes y rutas,
y servicios de vigilancia en las vías de comunicación.
Su capital humano estaba constituido por las fuerzas
de los Caballeros Templarios propiamente dichos
que algunos historiadores hacen llegar a 15.000
lanzas, más los escuderos y sargentos, turcopoles,
servidores y demás miembros de la rama militar,
y todo el personal de apoyo; colaboradores, "Las
Compañías del Santo Deber", artesanos y granjeros,
marinos, administradores, contables, que se estima
que alcanzaban mas de 70.000 individuos. Esta
última rama estaba gobernada por el Comendador
de la Orden, cuarta dignidad, que se denominaba
Comendador de la Tierra de Jerusalem, Jefe de
la Escuadra Templaria y Comendador de Acre. Era
el que manejaba la tesorería y las finanzas de
la Orden.
Algunos estudiosos
elevan las rentas anuales del sistema económico
templario a 50 millones de libras anuales, otros
indican que las mismas alcanzaban más de 100 millones,
una u otra son cifras pavorosas para la época.
Recientemente en una universidad de negocios de
Estados Unidos de América (Harvard), se efectuó
un estudio comparativo llevando a moneda constante
las diferentes grandes fortunas de nuestra historia;
se compararon las fortunas de Napoleón, Bill Gates,
la Reina Cleopatra, Los Templarios y Julio César.
El primer lugar fue para Bill Gates y el segundo
para La Orden del Temple.
En Francia solamente, la Orden llegó a poseer
cerca de 2.000.000 de hectáreas.
En España poseían 36 castillos en Aragón, monopolizaban
la producción y venta de sal de dicha región,
en Castilla tenían funcionando 34 bailías, 12
conventos y numerosos e importantes castillos
y fortificaciones.
Pero, sin duda, el patrimonio más importante del
Temple, y que sin duda le permitió acrecentar
muchísimo su poder y riqueza, fue el manejo de
la información y la discreción de sus acciones.
Con todo el entramado
económico, sin duda uno de los más potentes de
la historia, teniendo en cuenta los enormes gastos
de mantener las milicias de Tierra Santa, admitiendo
además como fuente para la financiación de las
más famosas catedrales góticas, en un tiempo inverosímil
por lo corto, los resultados o beneficios obtenidos
en toda la actividad económica financiera que
estudiamos, no terminan de cerrar los números.
Ya sabemos que los archivos de estos aspectos
desaparecieron en su totalidad cuando los Templarios
cayeron en cautiverio, pero la simple constatación
de los hechos, nos permite deducir, que hubo gran
intervención de la Orden en los aspectos económicos
que mencionamos y no nos queda otra que tomar
de ellos los indicios que nos proporcionan.
A menudo éstos son los bastante claros como para
formular hipótesis que no resultan ni descabelladas
ni inverosímiles y resultan compatibles con lo
que conocemos de los Templarios.
Como primer ejemplo de este tipo de "operación",
en la península Ibérica el Temple usufructúa la
utilización de una de sus "claves secretas" y
empleando lo que hoy llamaríamos "información
confidencial", logra hacerse de la explotación
de unas minas de oro supuestamente agotadas.
La historia es la siguiente, el monarca leonés
Fernando II recibió la ayuda del Temple cuando
con éxito llevó a cabo su campaña contra los moros
por la conquista de Extremadura; se sucedieron
las comanderías o encomiendas templarias en la
zona, pero una vez estabilizada ésta el monarca
les donó a los Templarios el famoso castillo de
Ponferrada.
Si se piensa como
primera apreciación, que fue para proteger el
paso de los peregrinos a Tierra Santa, parece
una donación lógica, pero que se lo reforzara
y se le diera una características de bastión súper
fortificado, cuando justamente la región estaba
pacificada, parece no tener sentido; sin embargo
los Templarios reforzaron al máximo sus defensas
y construyeron una línea de fortalezas alrededor
(Corullón, Peros, Cornatel, Balboa etc.) En poco
tiempo el Temple se constituyó en el dueño de
un cinturón defensivo impresionante, tanto como
aparentemente inútil, salvo que, y es aquí donde
aparece el aparente "misterio templario", que
se puede explicar nada más que por acceso a información
confidencial, los Templarios tuvieron en cuenta
que todos estos puntos defensivos encabezados
por el famosos castillo rodeaban un espacio muy
particular, allí estuvo el área del yacimiento
aurífero más importante del Imperio Romano en
la Península Ibérica: Las Médulas.
Curiosamente ninguna crónica de la época hace
referencia directa o indirectamente a ello. Este
absoluto silencio no deja de ser sospechoso, sobre
todo si tenemos en cuenta que las fortalezas templarias
rodeaban y controlaban materialmente el territorio
antiguo ocupado por el yacimiento. Lógicamente
no existe ningún documento que avale esta explotación.
Pero las grandes medidas de seguridad adoptadas
y las fuertes inversiones en castillos y fortificaciones,
así como los grandes movimientos de tropas en
la región, no hacen dudar de la existencia de
un gran secreto que ni los reyes debía saber.
Otras de las grandes incógnitas, llamémoslas económicas,
es desde un punto totalmente técnico, el incremento
de la base monetaria circulante en la Alta Edad
Media. Existen mucho indicios de que nuestros
queridos Templarios tuvieron algo que ver en ella.
Antes del siglo XII la circulación monetaria,
basada preponderantemente en metálico amonedado
escaseaba sobremanera, durante los siglos XII
y XIII surge una época de recirculación y aumento
de la masa monetaria, y está probado que no surge
de la circulación de papel representativo de dinero
(letras y cheques); es dinero real y contante,
que no causa inflación porque está basado en su
ley de oro o plata.
De dónde viene esta masa de dinero que favorecerá
la economía del mundo cristiano?
Quién o quiénes lo "dosifican" para que, justamente,
no traiga efectos perniciosos como aumentos de
precios e inflación?
Las preguntas que se plantean, creo que lo adivinan,
tienen una sola posible respuesta: El Temple.
El oro sigue siendo
escaso, pero la plata comienza a correr fluidamente,
a pesar que no fueron descubiertas nuevas minas
de este metal. En esta circunstancia circula una
gran cantidad de monedas de plata, los templarios
no son ajenos a ello.
Si nos atenemos a una simple ley económica como
la de oferta y demanda nos damos cuenta de que
la plata es más barata que el oro simplemente
por que hay más oferta de ella.
Quiénes son los que ponen mayor cantidad de plata
en circulación? Quiénes manejan como dijimos las
cotizaciones de las diferentes monedas? Respuesta
: Los Templarios.Ellos prestan enormes sumas e
invierten en grandes construcciones (Castillos
y Catedrales) porque "tienen plata".De esta situación
se populariza la expresión " Avoir de l´argent",
"Tener plata", que perdura aún en nuestros días.
El Temple tiene suficiente metal para acuñar monedas
propias en aquellos lugares donde están autorizados
a hacerlo, y/o a entregar lingotes de metal a
los soberanos para que estos acuñen sus propias
monedas.
De dónde provienen
estas reservas? los templarios reciben especies
y objetos de valor a cambio de metal para acuñar,
lo entregan en lingotes. De dónde lo extraen?
Las viejas minas de los romanos están exhaustas,
la minas de Alemania y Rusia van a ser descubiertas
en el próximo siglo, de Palestina no puede ser
ya que estaban agotadas o no existían más.
La única explicación lógica es que Los Templarios
dispusieron, conocieron y explotaron el único
lugar donde había grandes filones en producción
capaces de dar a Occidente las necesarias reservas
para su progreso económico: América del Sur
Aquí volvemos a ocuparnos del famoso puerto de
La Rochèlle, misterioso puerto Templario que aparentemente
no servía para nada; en este punto comienza a
tener una asombrosa lógica.
Nadie supo explicar
por qué la Orden tenía un puerto tan importante
sobre el Atlántico. Las relaciones con Inglaterra
estaban aseguradas vía Flandes y Normandía, las
de Portugal y España se hacían o por tierra o
a través de Burdeos.
Qué tipo de actividad tenía este puerto, con grandes
instalaciones, una numerosa flota anclada permanentemente
allí, un grupo de importantes encomiendas alrededor
y una sugestiva y numerosa presencia de hermanos
del Temple en la zona.Una vez más deben sacarse
conclusiones basadas en el análisis de los hechos,;
los archivos de la Orden desaparecieron, no nos
quedan pruebas fehacientes.
La primera conclusión es que la importancia y
utilidad de este puerto radicaba en que servía
de enlace con América, ya que si esta era su finalidad,
geográficamente su ubicación era perfecta.
Existe un mapa del Atlántico Norte y parte de
Sud América, hecho por un tal André de Coulours,
con la leyendas "SECRETUM TEMPLI" y un dibujo
de una figura humana con un penacho de plumas
y un arco y flecha, semidesnudo que bien podría
ser un indio americano,.
Además se han hecho estudio de la composición
del mineral de ciertas monedas de plata que circulaban
en la Europa Medieval y se ha llegado a la conclusión
que su origen no es europeo.
Jean de La Varende
en su libro "Gentilshommes", escritor muy meticuloso
e informado, no pone ninguna duda al aseverar
que los Templarios viajaban regularmente a América.
Pero como siempre donde intervienen los Templarios
existen pocas pruebas concretas, las mismas fueron
celosamente borradas.
De lo que si no hay duda, es que la plata era
rara en la Alta Edad Media, se acuñaban solo monedas
de oro y bronce. En Oriente, la Plata valía más
que el oro, pero al finalizar la Edad Media las
monedas de plata eran las más corrientes y comunes,
y su cotización era inferior al oro y superior
al bronce.
vv
HIPÓTESIS
DEL DESTINO FINAL DEL PATRIMONIO DE LA ORDEN
vv
Los
templarios eran los mejores marinos, los más eficientes
capitalistas, los inigualables constructores y
probablemente los mejores y más cultos profesionales
económicos-financieros de la época. Gracias a
estas habilidades se estima que cerca de los 4/5
de los templarios franceses pudieron eludir el
cerco del rey francés y que gran parte de la riqueza
de la Orden quedó fuera de las garras del mismo,
enviándolo a otras regiones, diseminándola por
Europa En todo este operativo los Templarios demostraron
una gran habilidad en el uso de mapas, navegación
y en general matemáticas de todo tipo; lástima
que debido a su huida de Francia se perdieron
los archivos de todos estos movimientos y aún
hoy se sigue buscando el tesoro oculto de la Orden.
Cuando cae Acre
en 1291, los templarios retornan a Europa y se
dedican a algo que ellos saben hacer muy bien:
Finanzas.Esta circunstancia combinada con la pérdida
de Tierra Santa (que aparentaba ser el único objetivo
"oficial" de la existencia de la Orden) trajo
un creciente desprestigio de la Orden dentro de
los pueblos Europeos, propiciado además por los
grandes señores y príncipes que veían un peligro
en la existencia, aparentemente ociosa, de la
poderosa y rica orden dentro sus Estados, muchos
veces dependiendo de ella por cuestiones de finanzas,
comenzando a utilizar aquí también un nuevo concepto
para manejar la opinión pública: la propaganda.Nogaret
y sus acólitos lo emplearon eficazmente contra
los Templarios.
De todos modos
desde 1291 hasta su caída en 1307 (16 años) Templarios
S.A. siguió haciendo magníficos negocios y cubriendo
necesidades financieras de príncipes y monarcas.Qué
estuvieron programando y ejecutando los Templarios
en las vísperas del aquel fatídico octubre de
1307?
Adónde fueron los hombres, pertrechos y bienes
que lograron escapar de Felipe IV?
Se conoce que
en Francia había 3000 Caballeros Templarios, ya
sabemos con todo su sequito, equipamiento y caballos.
La famosa redada del monarca francés logró apresar
alrededor de 600 o 700 templarios.
¿Adónde fueron?
Por dónde desaparecieron? Adónde llevaron el famoso
tesoro templario que se cree poseían en esa época?
Es de suponer
que siguiendo sus pautas de inversión, al momento
de su caída, gran parte de las riquezas de la
Orden estaban a buen resguardo, bien invertidas,
con buenas garantías y seguramente con un buen
rendimiento. Qué pasó con lo que estaba en esas
condiciones aquel fatídico octubre de 1307? Se
perdió?, No es creíble, sobre todo teniendo en
cuenta la prolijidad y meticulosidad de los Templarios.Seguramente,
Los hermanos del Temple hicieron lo que cualquier
hombre de negocios en la actualidad hubiese hecho
ante el eventual problema. Se hubiera organizado
la realización de activos, acelerado las cobranzas
y con los resultados de dichas liquidaciones hubiesen
tratado de poner a salvo su riqueza en otros lugares,
fuera de peligro.
Esta hipótesis
refuta también la teoría de su entierro. Seguramente
los tesoros templarios luego de algún período
de quietud, deben haber continuado reproduciéndose,
siguiendo las pautas modernas.Teniendo en cuenta
la operatoria de Templarios S.A. a lo mejor no
existió tal misterio. Los Templarios eran una
progresista facción de gentes que estaba constantemente
en busca de nuevos mercados y oportunidades de
negocios, sobre todo en esa época, luego de la
caída de Acre, por lo tanto es dudoso que tuvieran
recursos inmovilizados en una gran flota, con
todos los gastos que ello acarrea, y además anclada
en el puerto. Lo más lógico es que estuviera toda
en movimiento llevando gentes y mercaderías hacia
los distintos destinos abastecidos por el Temple.
Si bien seguramente había un buen numero de naves
en el puerto lo más probable es que estuvieran
los grandes barcos mercantes y los galeones, recorriendo
el Mediterráneo y el Atlántico ganando dinero
para los objetivos de la Orden.
Estos objetivos
que hoy día llamaríamos "capitalistas" estaban
lejos de la percepción de un monarca como Felipe
IV y de algunos historiadores más proclives a
la hipótesis del martirio inútil de la Orden.En
la caída de los Templarios, casi todos los autores
se ocupan del destino de las propiedades urbanas
y rurales de la Orden pero casi nadie ha investigado
lo que sucedió con los depósitos e inversiones
que formaban la base del sistema financiero del
Temple. Tampoco el interés del mundo se ocupó
del destino de los millares de Templarios y sus
colaboradores que entrenados y acostumbrados a
un sistema económico y financiero excepcional,
desaparecieron de la faz de la tierra. O no?
Existen muchas
teorías en cuanto al destino de los hombres y
bienes de la Orden. La más común es la que interpretó
que el Temple siguió la ruta del Mar del Norte
y terminó refugiándose en Escocia, perdiéndose
en el tiempo y asimilándose a los señores y costumbres
de la región.Ahora aquí también los vuelvo a invitar
a olvidarnos de lo convencional, de los cientos
y cientos de páginas que se han escrito al respecto,
de las diferentes tesis y demostraciones que se
hicieron fundamentado distintas hipótesis, interesadas
o subjetivas, y analizar una, que por lo simple
y lógica merece nuestra atención.
Como siempre,
pongamos en la mesa esa gran habilidad de los
Templarios, expertos en el arte de maniobras de
distracción y de alejar sus verdaderas intenciones
de las aparentes acciones que llevarán a cabo.Primeras
incógnitas. Si la hipótesis de Escocia fuese la
verdadera. Cómo es que no se detectaron los movimientos
de hombres, pertrechos, bienes, etc. , través
del Canal de la Mancha o del Mar del Norte? Verdaderamente
no se tienen noticias de los supuestos 18 galeones
que zarparon de La Rochèlle, tampoco en ningún
otro puerto francés, ni en España, ni en Portugal,
menos por Gibraltar o su paso al Mediterráneo.
Es poco probable que los servicios informativos
de Felipe IV no hubiesen detectado un movimiento
semejante marítimo, o por sus rutas.
Tampoco ningún
cronista de la época, inglés, español, portugués
o italiano tuvo alguna información al respecto.
Se hace bastante difícil pensar que un movimiento
de tal magnitud no se hubiera detectado en la
Europa de ese octubre de 1307.La otra incógnita
es el propio comportamiento de los templarios.
Estaban tan poco informados para no sospechar
o vislumbrar el sombrío futuro que les estaba
preparando el Rey francés y sus astutos ministros?Aquí
también, por un instante olvidemos el espíritu
militar derrotado y deprimido por la perdida de
Acre, que sin duda embargaba al Maestre Molay
y a algunos de sus principales dignatarios, y
pongámonos en la "túnica" de los Templarios financistas.
Éstos venían
"sufriendo" desde hace tiempo las medidas de índole
económica, arbitrarias y contrarias a una sana
y honesta administración, que había impuesto Felipe
IV, a quién por algo se lo llamaba el Rey Falsificador,
totalmente opuestas a las políticas económicas
financieras del Temple.En efecto, ya en 1296,
Felipe ordenó una devaluación de la moneda alterando
su ley en metálico, raspando el metal y agregando
plomo en la emisión de monedas. En el año 1305
devaluó en dos tercios el signo monetario, causando
una suba de precios y por lo tanto una espantosa
inflación, que ocasionó que el pueblo iniciara
una serie de protestas callejeras (¿Serían los
orígenes del "piquete"?)
Y finalmente,
aunque parezca mentira Felipe, el Hermoso, inventó
el "corralito". En ese año emitió una ordenanza
que prohibió exportar del reino de Francia oro,
plata, lingotes, monedas y vasos preciosos, además
prohibió la negociación de bienes franceses utilizando
letras de cambio. Creer que todos estos hechos,
que afectaron directamente la actividad bancaria
del Temple, y los colocaron exactamente en las
antípodas de los intereses del estado francés,
no los advirtieron de las intenciones del monarca
, realmente creo que sería subestimarlos seriamente.
Eficiente y prolijo como era el accionar templario
en estos terrenos, ellos seguramente deben haber
tomado medidas y encarado acciones que protegieran
sus intereses y por ende los objetivos primordiales
de la Orden.
En este punto
es donde aparece una teoría, propuesta por dos
investigadores ingleses, Butler & Defoe en
su libro "Monjes y Banqueros" que tiene el atractivo
de su simpleza, y una vez más de corroborar aquello
de lo que no nos dimos cuenta, a pesar de estar
siempre frente a nuestros ojos .
Llamaremos a
esta "la Teoría Suiza".
En el año 1291, muy cerca en el tiempo de las
fechas claves que mencionamos anteriormente, Uri,
Schwyz y Unterwald, los tres cantones originales
formaron el embrión de la Confederación Suiza,
se revelaron contra la opresión del Imperio Germánico
y crearon con la sucesiva adhesión de otros cantones
de la región, uno de los estados que aún hoy es
un ejemplo curioso por su sistema superdemocrático
de gobierno, su llamativa neutralidad y ciertas
características que lo hicieron único a través
de la Historia y en el contexto político actual.Su
bandera casualmente es cuadrada, de fondo rojo
con una cruz blanca. Varias banderas y escudos
de sus 22 cantones tienen cruces, símbolos y colores
que podrían ser interpretadas perfectamente como
de origen templario. Siempre se distinguieron
por la bravura y honestidad de sus soldados. Otra
coincidencia, los actuales guardias del Vaticano,
no son los famosos Guardias Suizos?.
Esta región
de la Europa Central, no era un misterio para
los Templarios, la Orden monopolizaba en la zona
el movimiento de soldados, mercaderías que iban
y venían desde Francia al norte de Italia utilizando
los pasos de montaña para cruzar los Alpes, que
actualmente son de territorio suizo.(Casualmente
en uno de los pasos del Simplon está el famoso
convento de San Bernardo celebre por los perros
de salvataje). El pueblo de Sion (Jerusalem) en
el cantón de Friburgo cuyo escudo es Blanco y
Negro por mitades como el Beauceant Templario.
La evidente
facilidad de los Templarios para que sin despertar
sospechas y sabiendo que vigilaban el puerto de
La Rochèlle y Marsella, fueran formando una enclave
de refugio en lo que hoy es Suiza, resulta una
hipótesis por demás atractiva.Además si vemos
lo que es hoy ese país, una economía basada en
la banca, granjas, productos farmacéuticos, ingeniería
de alta precisión, parecería que ninguno de estos
aspectos es ajeno a los objetivos de Templarios
S.A. Los Templarios eran banqueros , habiendo
demostrado que en sus vastas extensiones de tierras
eran expertos granjeros y explotadores de recursos
naturales, estaban involucrados en la alquimia,
madre de la química y las medicinas orientales
y sus necesidades guerreras y constructoras los
hacía los mejores ingenieros de alta precisión,
además si consideramos aspectos religioso culturales,
en este país conviven tres idiomas oficiales (francés,
alemán e italiano). Si bien hay mayoría protestante,
conviven sin problemas otras religiones. Su manera
colegiada de gobernarse, su neutralidad mantenida
aún durante las dos guerras mundiales, ser sede
de organismos internacionales (Naciones Unidas)
que sin duda estarían perfectamente acorde con
el espíritu de la Orden, son aspectos que, creo,
merecerían un estudio mucho más exhaustivo, lógicamente
mi intención en este caso es simplemente dejar
planteada una hipótesis, a mi entender más que
razonable y lógica.
El resultado
o conclusión es que el Templarismo engendró una
especie de regla de cómo el mundo debía ser regido
o manejado (Mangement), desde el punto filosófico,
religioso y sobre todo económico.En ningún lugar,
ni en Europa ni en el mundo conocido, podemos
encontrar un sistema económico como el que fue
liderado por la Orden del Temple, y que sin duda
siguió más adelante de la caída de la Orden; siguiendo
nuestro razonamiento lo más parecido sería la
Confederación Suiza.
Mucho se ha
escrito sobre el Renacimiento, los ideales protestantes
del mundo Occidental libre de las restricciones
de la Edad Media y del Catolicismo castrante;
la Orden encontró una forma de hacer florecer
el conocimiento, de propiciar los conocimientos
científicos y promover un cierto orden capitalista,
sin traicionar una profunda espiritualidad.Ya
sabemos que los Templarios no fueron dioses, tuvieron
sus mas y sus menos, algunas instituciones fueron
corruptas otras demasiados soberbias, pero sin
duda nos legaron un sistema de trabajo y un concepto
de discreción, de preservación de la confidencialidad,
de búsqueda de la eficiencia y excelencia, que
no creo que haya razón para pensar que no sea
esto un antecedente del actual sistema económico.
Qué hubiera
pasado si en aquel fatídico octubre de 1307, Felipe
no hubiera destruido a los Templarios?
Los únicos que movían capitales parecidos, en
su época, eran los mercaderes italianos junto
a sus banqueros genoveses y venecianos, pero estos
lo hacían en beneficio de sus estados o en el
de ellos propio, constituían potencias capitalistas
nacionales o particulares, el temple era el único
que aplicaba el concepto moderno de institución
multinacional , esparcido por toda Europa Occidental,
en volumen nadie llegó a manejar el "capital social"
que disponían los Templarios.
Algunos opinan
que el sistema de letra de cambio era muy parecido
a lo que hoy llamamos "cheque de viajero", o tarjeta
de crédito, que permite retirar en un cajero automático
los fondos previamente depositados en una entidad
bancaria, en este caso el propio Temple.No dejemos
de pensar que esto sucedía en los albores de la
Edad Media y los que nuestros caballeros de cota
de malla y manto blanco proponían, parecía ser
nada más ni nada menos que un American Express
Medieval.En cierto modo, dada la prosperidad y
el incesante comercio desarrollado en la época,
gracias al intercambio de las cruzadas, no difería
mucho de la oferta de consumos que hoy nos devora.Si
analizamos aquellas peregrinaciones llenas de
espiritualidad y deseos de aventura, tampoco difieren
mucho de nuestros actuales deseos de turismo.
Unas eran motivadas por la búsqueda de la salvación
y las otras por el ocio.
vv
CONCLUSIONES
FINALES
vv
Siguiendo con
la vía de deducción que nos brindan los aspectos
económicos financieros de la Orden del Temple
nos atreveríamos a concluir que los Templarios
sobrevivieron a su debacle, virtualmente intactos,
fueron y continúan siendo una potente fuerza de
conocimiento, espiritual y material que manejó
al mundo y continúa haciéndolo en alguna medida,
en pos de un objetivo de lograr una civilización
que lleve a la humanidad a un futuro de perfección.
Muy avanzada
la Orden en el aspecto espiritual lo fue también
en su organización económica de características
sinárquicas y con ramificaciones internacionales.
No sería descabellado reconocer que los Templarios
supieron preparar el futuro dejando su huellas
y su ejemplo al alcance de aquellos que supieran
descifrar su enigma.Con sus cerca de 10.000 encomiendas,
repartidas en 17 países, su poder económico hizo
tambalear a tronos y tiaras.
La Orden del
Temple tuvo en sus manos todos los recursos para
hacer arrodillar a Papas y Reyes, pero llegado
el momento no lo hizo. Los conflictos que se hubiesen
suscitado a raíz de su rebelión habrían hecho
trizas las estructuras político-religiosas de
la época y de la civilización medieval que tanto
quisieron impulsar y mejorar. No existen dudas
de que el Temple se propuso impulsar el bien y
el avance de la humanidad en los tiempos en que
actuó, su pragmatismo nunca les hizo olvidar que
eran hombres con ideas y medios de la Edad Media,
que trabajaban con y para individuos con los niveles
intelectuales y psicológicos de su tiempo, ellos
que vislumbraban un futuro distinto y mejor, llegado
el momento, no tuvieron otra salida más que el
martirio y el sacrificio de la Orden.